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Urbanismo de “ventanilla”. Sergio Baeryswyl Rada.

RESUMEN / Arquitecto Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Doctor en Urbanismo de la Universidad de Karlsruhe, en Alemania, becado por el gobierno alemán. Entre 1994 y 2005 se desempeñó como Asesor Urbanista de la Municipalidad de Concepción, y elaboró del plan regulador comunal promulgado en 2004. Desde 1994 se ha desempeñado como profesor de Urbanismo y Planificación en la Facultad de Arquitectura, Construcción y Diseño de la Universidad del Bío-Bío, Concepción. El año 2014 fue distinguido con el Premio Nacional de Urbanismo de Chile en reconocimiento de su fecunda labor como urbanista y especialmente por su aporte al proceso de reconstrucción urbana del borde costero de la región del Bío-Bío. Actualmente es Coordinador General del Observatorio Metropolitano, creado el año 2011 por diez instituciones regionales.

ABSTRACT / Architect graduated from Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Ph.D. in Urbanism from the University of Karlsruhe, Germany, with a scholarship granted by the Government of Germany. Between 1994 and 2005, he was an Urban Adviser for the City Council of Concepción and prepared the communal urban development plan issued in 2004. Since 1994, he has performed as Urban Development and Planning Professor at the School of Architecture, Construction and Design of Universidad del Bío-Bío, Concepción. In 2014, he was granted the National Urban Development Award in Chile, in acknowledgement for his extensive work as an urban developer and particularly for his contribution to the urban reconstruction process of the coastal border in the Bío-Bío Region. Currently, he is the General Coordinator of the Metropolitan Observatory, established in 2011 by 10 regional agencies.


Roberto Martínez Kraushaar.
Arquitecto, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile.
Master of Art in Architecture, Kunstakademie Düsseldorf, Alemania.
Decano Facultad de Arquitectura y Artes, Universidad Austral de Chile.
Académico Instituto de Arquitectura y Urbanismo, Facultad de Arquitectura y Artes, Universidad Austral de Chile.
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Palabras clave/ Ciudad, urbanismo, planificación urbana, políticas públicas.
Keywords/ City, urbanism, urban planning, public policies.


¿A su parecer, cuál es la razón por la que se le ha galardonado el año 2014 con el premio nacional de urbanismo?

No me resulta sencillo responder esta pregunta,ya que soy muy crítico del trabajo que hacemos los urbanistas en Chile en general. Sin embargo, creo que el haber participado en la dirección del proceso de reconstrucción de ciudades del borde costero de la región del Bío Bío, luego del terremoto y tsunami del 27F, ha sido un aspecto que muchos consideraron relevante al momento de sugerir mi nombre.
Entrevista imagen 1Imagen 1. Santiago, 2009-2010, vistas aéreas de las comunas La Pintana, Maipú y Las Condes. La falta de planificación urbana se evidencia en la siguiente relación: a mayor densificación habitacional, mayor desertificación. (fuente: http://arboriculturaurbana.blogspot.cl/2011/04/deficit-de-arboles-en-la-ciudad.html)

Europa entiende que sus ciudades deben ser cada vez más amables. Para lograr esto ha creado, entre otras cosas, organizaciones tales como ZEUS, European Green Capital y Energiestadt, las cuales otorgan premios y realizan concursos para iniciativas y proyectos urbanos para el mejoramiento de la calidad de vida en las ciudades y la disminución de emisiones de CO2. ¿Cómo cree usted que pueda ser posible acercarse a algo parecido aquí, en Latinoamérica, y particularmente en Chile?

En la práctica, estamos lejos de los estándares de las políticas públicas de las ciudades europeas. En Chile la ciudad no es una política de Estado, sino más bien un medio para generar bienestar económico. La ciudad no está en el foco de la discusión presidencial o parlamentaria, ni en la agenda de ningún actor político: no hay proyectos de ley para mejorar la normativa urbana, y si los hay, nadie les ha dado prioridad. La ciudad aparece en la discusión sólo cuando hay una catástrofe o cuando se alude a conflictos relacionados con el Transantiago, y esto sólo dura unos pocos días. Los actores públicos continúan sin comprender que el bienestar y la calidad de vida del 87% de los chilenos depende de la calidad de nuestras ciudades. En consecuencia, hablar de estrategias y modelos de desarrollo más ambiciosos está lejos de nuestra realidad y pareciera ser que el momento para las ciudades chilenas aún no ha llegado.











¿Qué mecanismos o decisiones cree usted que se podrían implementar para que nuestras ciudades no las sigan diseñando, por decirlo de alguna forma, “los que hacen las casas”?

El problema en Chile es que no existe planificación urbana. El único instrumento que dice cumplir esta función es el plan regulador pero, como bien dice su nombre, sólo “regula”, es decir, prohíbe o permite que un proyecto o inversión se concrete mediante la respectiva autorización en la respectiva Dirección de Obras Municipal. Lo anterior, es un urbanismo de “ventanilla”. El problema es que estos planes no cuentan con recursos propios para concretar sus objetivos y tampoco tienen facultades para coordinar a los actores urbanos. Esto hace que la ciudad crezca al pulso de las iniciativas privadas, ya que el Estado sólo se reserva las funciones subsidiarias. La planificación urbana es mucho más que eso: se inicia en el momento en que se define una visión de ciudad, que debe ser compartida por todos los ciudadanos. Luego se define una meta y una estrategia para alcanzar este objetivo a mediano y largo plazo (10 o 15 años). Para ello se coordinan todas las inversiones públicas, relativas a vialidad, trasporte, infraestructura y vivienda social, entre otras, para finalmente programar las inversiones inteligentemente en el tiempo, generándose algo así como una carta Gantt para la ciudad. La verdadera planificación urbana permite construir la ciudad sobre una visión sólida, que ofrece una oportunidad para abordar grandes desafíos y las transformaciones necesarias. Los verdaderos problemas de una ciudad no se solucionan en períodos de gobierno de cuatro años; requieren de una planificación que esté por encima de las metas cortoplacistas de los gobiernos de turno.Entrevista imagen 2Imagen 2. El grupo de Facebook “En defensa del árbol urbano en Chile” publica imágenes de desastres pero también de buenos ejemplos, como una manera de crear conciencia ciudadana (fuente: https://www.facebook.com/groups/838603902837674/photos/)

¿Cuáles son, en su opinión, las ventajas y desventajas del desarrollo urbano a partir de la democracia mundial?
Ya que, aparentemente, los grandes proyectos urbanos de los cuales aún nos enorgullecemos surgieron más bien en regímenes totalitarios, tales como los grandes parques barrocos o las avenidas.

La democracia ha humanizado las ciudades y les ha dado la inteligencia que sólo es posible alcanzar con la autodeterminación. El urbanismo clásico, aquel construido bajo el totalitarismo, es muy impresionante, pero refleja sólo una única mirada de la ciudad, casi siempre muy objetual o formal, que no siempre representa la diversidad y complejidad de una sociedad, especialmente las contemporáneas. Las sociedades democráticas han crecido especialmente en diversidad y complejidad y eso hace que las ciudades sean un organismo mucho más atractivo y dinámico. Hoy, lo anterior sería imposible y políticamente inviable.
No obstante, esto no debe entenderse como un conformismo para validar la ciudad de cualquier forma o la ciudad del caos estético. Existen infinitos puntos de equilibrio para promover ciudades que sean democráticas y, además, bellas. El problema en la actualidad está en que el Estado se ha desentendido de esta tarea y de su responsabilidad en el desafío.Entrevista imagen 3Imagen 3. Aquí una imagen antes y después, que ilustra la apuesta de los daneses por las bicicletas como transporte público (fuente: http://www.plataformaarquitectura.cl/cl/772431/antes-despues-30-fotos-que-demuestran-que-es-posible-disenar-pensando-en-los- peatones)

A su parecer, ¿existe hoy en día la posibilidad de hacer urbanismo de calidad? ¿en qué medida, a qué escala y cómo? ¿o estamos destinados a que el mercado y la industria automovilística continúen dando forma a nuestras ciudades?

Cada día que pasa las ciudades se hacen más complejas y son escenario de más conflictos de interés. No creo que esto cambie mucho en el futuro, ya que la ciudad es una fuente inagotable de oportunidades para todos. Esto implica que cada vez es más difícil actuar en forma inteligente y eficaz en la ciudad. Como resultado, creo que es fundamental restablecer la planificación urbana, como una herramienta para asegurar la gobernanza. Lo segundo, es poner el foco del desarrollo en la calidad de vida de los habitantes y no en los problemas de la ciudad. Las ciudades siempre tendrán problemas, por lo cual es necesario hacerse cargo de los aspectos emergentes que inciden directamente en la vida de los ciudadanos. Esto no es retórico, sino que se trata de focalizar la planificación urbana con una lógica diferente: “de abajo hacia arriba”, respetando los aspectos más sensibles para la comunidad, tales como la recuperación de los espacios públicos, la seguridad, el transporte, las áreas verdes, el medio ambiente o la protección del patrimonio, etc. Todos los indicadores para las ciudades chilenas en estas materias son mediocres y, sin embargo, son los más importantes para la ciudadanía, como lo refleja el 2° Informe de Calidad de Vida Urbana que hemos publicado recientemente en el Observatorio Metropolitano. Nos preocupa, a fin de cuentas, quién y cómo se resolverá el déficit de más de 6.400 hectáreas de parques y áreas verdes que faltan en las ciudades chilenas; nos preocupa el deterioro del transporte público, la falta de normas para la protección del patrimonio, etc.

Y por último ¿qué recomendaciones le daría usted a las escuelas de arquitectura de nuestro país para que la enseñanza del urbanismo no cree ideales, visiones o esperanzas impracticables en nuestros estudiantes?

Es urgente cambiar el enfoque de formación de los arquitectos. A diferencia de otros países, en Chile son los arquitectos quienes han heredado la responsabilidad de planificar la ciudad y, en consecuencia, debemos hacernos cargo de esta gran tarea. Es por ello que la formación de los arquitectos no debe llevar a entender la ciudad como una extensión del problema de la arquitectura, sino más bien como la expresión genuina de la forma en la que nos organizamos cultural y socialmente.
En consecuencia, no se trata sólo de un problema del diseño. La formación de los arquitectos de ciudad debe ser multidisciplinaria y con una mirada más diversa y sensible en relación a las formas de organización social, cultural y económica. La recomendación para los estudiantes, desde la ciudad, es que moderen su ego creativo al momento de diseñar y que traten siempre de procurar una obra vinculada con y respetuosa del entorno, aunque esto implique exigir la nobleza de pasar inadvertido.

 

Recuperar nuestro destino marítimo en la concepción de un maritorio habitable y sustentable.

RESUMEN / Los principales puertos del mundo han derribado sus muros y se han abierto a la ciudad. Sin embargo, los cerros y el plan de Valparaíso han perdido la posibilidad de acceder y gozar del mar debido al obstáculo que constituyen sus vías y al hecho de que la Industria Portuaria cerrara el borde costero. Se propone aquí el concepto de maritorio como análogo a territorio, esto es, hacer habitable el mar para romper conceptualmente el límite del mar con la tierra como obstáculo y, por el contrario, crear un ancho de fusión de agua y tierra. A partir de un análisis y proyecciones arquitectónicas se presenta el proyecto “Avenida del Mar”, en el que se buscó el ‘agua calma’, no desafiando al mar, sino ingresándolo controladamente a tierra.

ABSTRACT / The main ports in the world have torn down their walls and become open to cities. However, Valparaiso’s hills and downtown strip have lost their opportunity to access and enjoy the ocean due to the block posed by its routes and the fact that the Port Industry has decided to shut down the coastal border. The concept of seascape is proposed as an analogy of landscape, i.e., making the ocean inhabitable to conceptually break the frontier between ocean and land as an obstacle, and on the contrary to create a merged front between water and land. Based on an architectonic analysis and projections, the project “Sea Avenue” is introduced, looking for “pacific waters” that do not challenge the ocean but rather take it into the land in a controlled manner.


Boris Ivelic Kusanovic
Edison Segura Arias
Arquitectos

Palabras clave/ Maritorio, espacio público, destino marítimo, Valparaíso.
Keywords/ Seascape, public space, maritime destination, Valparaíso.
Recepción/ 11 marzo 2016
Aceptación/ 6 abril 2016


PRESENTACIÓN. “El Océano Pacífico es para América una carencia” (Varios Autores 1967), es decir, el continente sufre la falta de visión oceánica, lo que afecta a 12 naciones de América Latina. Chile es parte de esta realidad y en el caso de Valparaíso es evidente la escasez de una planificación de su borde costero. Lo anterior, sumado a los continuos acontecimientos vinculados a la naturaleza, como temporales, tsunamis, marejadas, entre otros, no sólo pone en riesgo la vida de las personas, sino que también destruye parcial o totalmente obras costeras.
Un punto álgido en la discusión académica y ciudadana, a propósito del borde costero en Valparaíso, es la posible expansión de la industria portuaria y el papel del Estado en él (imagen 1). En este contexto, se quiso poner en diálogo dicha problemática a través de una propuesta de arquitectura y urbanismo sostenible. En específico, se trata del proyecto para el litoral: La Avenida del Mar.Obra2 imagen 1Imagen 1. Plan de expansión del Puerto. Pérdida definitiva del mar para Valparaíso (fuente: Los autores en base a Empresa Portuaria de Valparaíso 2002).Obra2 imagen 2Imagen 2. Plan para el Puerto de Valparaíso, 1906. Dársena interior en el Barrio Almendral. Aguas calmas, donde no se desafía al Pacífico con obras ciclópeas (fuente: Los autores en base a Marambio 1906, en Paravic 2004).
2. VÍA ELEVADA VS. AVENIDA DEL MAR.
El proyecto presentado actualiza la “Avenida del Mar” (Escuela de Arquitectura Pontificia Universidad Católica de Valparaíso PUCV 1971), emblemático proyecto de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, realizado en el año 1969. Éste unía Valparaíso y Viña del Mar, ruta que hoy se conoce como Avenida España. El proyecto fue una contrapartida a la “Vía Elevada” del Ministerio de Obras Públicas (MOP), que proponía una nueva vía expresa elevada en pilotes sobre el borde marítimo. En respuesta, se propuso la “Avenida del Mar”, donde se fundamenta que la misión de Valparaíso es recuperar el mar y a través de este caso se busca mostrar a Chile su destino marítimo, en defensa del espacio urbano y su litoral.
Este proyecto planteaba tres vías: 1) una vía expresa; 2) una vía de servicios; y 3) una vía de turismo.Obra2 imagen 3Imagen 3. Se deja entrar el mar interior, para romper el límite como obstáculo, generando “aguas calmas” de circulación y recreación (fuente: Los autores 2009-2015).Obra2 imagen 4Imagen 4. La Avenida del Mar reduce a 28m los actuales 60m que ocupa la Avenida España. Se ganan ciclovías y una vía fluvial de circulación colectiva y de turismo (fuente: Los autores 2009-2015).
3. VALPARAÍSO SIN MAR NI ÁREAS VERDES.
El índice de área verde por habitante en Valparaíso es uno de los más bajos de Chile y a nivel mundial (Ministerio de Vivienda y Urbanismo MINVU 2009). Posee 0.5 m2 de áreas verdes por habitante, mientras que el promedio recomendado por la OMS es de 9 m2 de áreas verdes por habitante (Organización Mundial de la Salud 2010). Viña del Mar y Vitacura, por su parte, tienen 12 m2 y Santiago 10 m2. Se propone, entonces, que el borde marítimo podría mitigar la falta de esta área verde.Obra2 imagen 5Imagen 5. Plan general del borde costero. Recuperación del espacio público y el mar (fuente: Los autores 2009-2015).Obra2 imagen 6Imagen 6. Perspectiva edificio-vínculo de unión e integración con el mar y Caleta Portales (fuente: Los autores 2015, en base a Baeza 2009).
4. EL AGUA, ELEMENTO URBANO.
Obra2 imagen 7Imagen 7. Museo del Mar Pacífico Sur (fuente: Victoria Jolly 2013).El urbanismo de las grandes ciudades incorpora el agua como elemento constitutivo urbano: piénsese en Venecia, el río Sena en París y Hamburgo y sus aguas fluviales y lacustres. De la misma forma, en las ciudades nórdicas de Copenhagen, Estocolmo, Oslo y Helsinki, el agua y la tierra se entrelazan, así como Holanda es atravesada por una red de canales navegables. Lo mismo ocurre en la ciudad del Tigre en Argentina, que hace del Delta del Paraná una ciudadela habitable surcada por embarcaciones. En Chile, esta relación con el agua se da en los bordes marítimos, fluviales o lacustres (imagen 2 y 3).
Tierra y agua, lo fijo y lo móvil, continente y contenido. El agua toma la forma del elemento que lo contiene, aquel sólido. Se construye la forma del agua dando forma a la tierra por medio de las dársenas, canales, puertos, marinas, balnearios, caletas, playas, de modo de traer el agua al interior de la tierra. No obstante, el mar implica otra relación entre ambos elementos, pues no se puede competir con el mar abierto, como en el caso del Océano Pacífico. Es así como el encuentro entre tierra y mar requiere de protecciones que fijan, normalmente, un límite rígido. Sin embargo, la infraestructura para este objetivo ha entendido a los límites como obstáculos, a través de la negación de un acceso. La propuesta presentada aquí quiere, por el contrario, lograr una transparencia de este límite, una invitación abierta que vincule la tierra y el agua.
El nuevo proyecto de La Avenida del Mar busca recuperar el borde costero, reduciendo los 60m de ocupación vial que posee actualmente (Avenida España) a 28m, a través de dos caminos:
a. El ferrocarril se soterra en el cerro, dejando abierta la fachada hacia el mar y las pistas se construyen en dos niveles, reduciéndose la franja en un 46%.
b. Se gana un canal interior de aguas calmas: vía náutica de circulación colectiva y de turismo (imagen 4).
Además, se proponen las Transversales Peatonales; edificios de vínculo entre cerro-acantilado-mar; edificios terrazas con calzadas públicas peatonales y teleféricos de conexión con el mar (imagen 6); edificios paraderos del Metro Valparaíso (Merval) y de la circulación colectiva cada 700m, con departamentos, oficinas o servicios. Respecto al equipamiento costero, se propone:
a. En Recreo, la remodelación de la marina y se recupera la playas y los baños temperados (imagen 5).
b. En Portales, una dársena para la caleta (imagen 6).
c. En Yolanda, un museo del Pacífico Sur (imagen 7).
d. En Barón, el Parque de Mar Puerto Barón (imagen 8).
e. En Bellavista, el terminal de pasajeros (imagen 5).Obra2 imagen 8Imagen 8. Perspectivas del Parque de Mar Puerto Barón (fuente: Los autores 2015).


NOTAS AL PIE

Artículo basado en proyectos de investigación vinculados al Magíster en Arquitectura y Diseño, mención Náutico Marítimo, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.


REFERENCIAS

Escuela de Arquitectura PUCV, 1971. “Avenida del Mar.” Fundamentos de la Escuela de Arquitectura, Universidad Católica de Valparaíso, Santiago.
Ministerio de Vivienda y Urbanismo, 2009. Indicador: Áreas verdes con mantenimiento por habitante. http://www.observatoriourbano.cl/indurb/index.asp (12.2014)
Organización Mundial de la Salud, 2010. Urban Planning, Environment and Health: From Evidence to Policy Action.
Varios Autores. 1967. Amereida. Editorial Cooperativa Lambda, Colección de Poesía: Santiago. http://wiki.ead. pucv.cl/images/a/a3/AME_1967_Amereida.pdf

Intervenciones a escala cotidiana. Chocolatería en Santiago poniente.

RESUMEN / Las ampliaciones de viviendas autoconstruidas por el habitante, hoy en día, caracterizan entrópicamente el paisaje urbano de la ciudad de Santiago de Chile. La presencia de estos habitáculos domina las grandes zonas del territorio periférico consolidado con un desarrollo que ha sido completamente desligado de los instrumentos de planificación urbana vigentes. El presente ejercicio arquitectónico enfrenta las dinámicas de este fenómeno urbano, proponiendo a través del diseño la colaboración entre el arquitecto y el usuario, quien participa tempranamente en el proceso de proyecto y, luego, en la construcción, respondiendo conjuntamente a las exigencias de modificación espacial de la vivienda.

ABSTRACT / At present, do-it-yourself housing expansions are entropic features of Santiago’s urban landscape. Such living spaces/compartments prevail in the larger areas of the consolidated peripheral territory. Their development is totally decoupled from effective urban planning tools. This architectural exercise faces the endeavors of this urban phenomenon proposing –through design– the cooperation between architects and users, who take part early on in the project’s process and then, in the construction, jointly address housing spatial modification demands.


Rosario Magro
Arquitecto, Università degli Studi Mediterranea di Reggio Calabria, Italia.
Académico Facultad de Arquitectura, Universidad Central de Chile.
Académico Escuela de Arquitectura, Universidad de Santiago de Chile.

Palabras clave/ Cotidiano, ampliaciones, prefabricación, belleza, madera.
Keywords/ Quotidian, expansions, prefabricated, beauty, wood.
Recepción/ 19 octubre 2015
Aceptación/ 23 noviembre 2015


Obra imagen 1Imagen 1. Vista aerea actual de la Villa Santa Carolina (fuente: Google Earth).Actualmente, la discusión sobre el hecho arquitectónico y la ciudad tiende hacia debates de caracteres globales, extensos, autorreferenciales. En ellos, las grandes intervenciones y los megaproyectos aparecen como únicas experiencias válidas para el desarrollo de la calidad de la ciudad y de la arquitectura. Este fenómeno implica, además, la adopción de tecnologías de punta que son globales, importadas, contrarias a los tiempos y ritmos de realizaciones regionales y desvinculadas de la cotidianeidad local del usuario.
Así, las nuevas formas de desarrollo informático de las ideas, el control numérico de los productos y la repetición o fácil reproducción son conceptos que descartan anticipadamente técnicas o tecnologías manuales para el desarrollo de proyectos arquitectónicos y de diseño personalizados. Los resultados de los enfoques globales son visibles, hoy en día, en nuestras metrópolis. Se ha desclasificado el problema mínimo de habitabilidad con el cual la mayoría de los grandes asentamientos urbanos contemporáneos latinoamericanos se enfrentan cotidianamente. Un ejemplo de ello son los habitáculos autoconstruidos sin diseño y sin el aporte de arquitectos que, por lo general, deterioran el paisaje urbano. Este hecho ha homogeneizado negativamente las ciudades en áreas centrales y periféricas (imagen 1).
Obra imagen 2Imagen 2. Vista general desde calle Siglo XX (fuente: El autor).Obra imagen 3Imagen 3. Proceso de prefabricación de la envolvente transparente (fuente: Tania Astorga).En un escenario de ese tipo, el espacio arquitectónico mínimo del habitante (definible como espacio entre 5 y 20 m2 de superficie) queda sin soluciones particularmente atentas al dinamismo del usuario y a sus exigencias básicas, produciéndose una pérdida de calidad que repercute en las ciudades, transformándolas en sistemas de agregaciones arbitrarios, desarticulados y entrópicos (imagen 2).
Obra imagen 4Imagen 4. Proceso de construcción (fuente: El autor).
En cambio, las pequeñas superficies de expansión, las ampliaciones, los talleres domésticos de dimensiones reducidas, las alteraciones de lo construido, nuevos dormitorios, etc., no han sido temas considerados, porque no son problemas que se adaptan a la gran escala del proceso de diseño masivo y tecnológico- digital. Es decir, todo lo que intervenga la pequeña vivienda construida, no entra en una visión generalizada y vanguardista de la arquitectura contemporánea, aquella que se difunde a través de los medios de comunicación visual, de prensa y digital. ¿Cómo nos aproximamos al problema de lo construido “ampliado” llevado a cabo por los propios habitantes y a los pequeños espacios domésticos multifuncionales que igualmente determinan relaciones sociales, comerciales y de emprendimientos entre los individuos? Retomar el ‘hacer manual’ puede y debe reactivar soluciones diversificadas en el ámbito del diseño y de la arquitectura. Éstas no deben ser idénticas, sino adaptables a la particularidad y unicidad de un determinado caso arquitectónico. Este enfoque implica volver a dar la importancia justa a las herramientas y técnicas manuales, para utilizarlas en el proceso de diseño, en la comunicación y, finalmente, en la construcción ejecutada por el usuario (inexperto o no) que materializa proyectos mínimos, en procesos encabezados y gestionados por el arquitecto.
LA EXPERIENCIA.
Una experiencia en la ciudad de Santiago de Chile es un ejemplo de investigación aplicada de este tipo. Se trata de un habitáculo como ampliación del existente,que ha sido construido recientemente con el aporte del arquitecto. Éste y el usuario identificaron las necesidades y los recursos disponibles para responder a una exigencia espacial cotidiana de carácter comercial.
Ellos, en conjunto, proyectaron y construyeron un habitáculo en madera para una chocolatería: un ejemplar de pequeña y mediana empresa (PIME) para la venta de productos dulces artesanales, en un espacio de 8 m2. Para este efecto, la envolvente externa opaca fue diseñada en en madera y la transparente fue prefabricada off site (imágenes 3 y 4). Dichas envolventes constituyen la totalidad de la intervención arquitectónica, integrando un sistema de mobiliario para la exposición de productos, el empaque y la atención al público.
La vivienda existente mantiene su acceso independiente, su privacidad y su iluminación natural, gracias a la mayor altura del local adjunto y a la envolvente vidriada del cierre frontal hacia la calle. Este resultado se logra siguiendo un proceso de diseño simple y con participación del usuario. Respecto a esto último, el dibujo a mano alzada ha sido una herramienta fundamental de comunicación inmediata, siendo el catalizador de todos los pasos que determinaron la realización de esta arquitectura mínima (imagen 5).Obra imagen 5Imagen 5. Croquis de estudio (fuente: El autor).













Una vez definida la idea, los ensambles y empalmes fueron dibujados con el usuario, mientras los anclajes de los elementos en madera se llevaron a cabo utilizando herramientas manuales y eléctricas de fácil uso. A cada signo graficado en el papel correspondía una acción determinada de corte, perforación y unión de los componentes. Así, la aplicación de la técnica de las herramientas manuales y eléctricas, con el auxilio del diseño que se adapta a ellas, constituye un lenguaje simple que comunica de manera inmediata con el usuario y permite enfrentar y resolver el problema mínimo-cotidiano. La suma de soluciones particulares, diferentes y auténticas, puede constituir un camino hacia respuestas de diseño con intencionalidades estéticas. Este enfoque técnico-manual del hacer podría conducirnos hacia soluciones más concretas que establezcan la identidad del habitar que es parte de la construcción de una idea de belleza (imágenes 6, 7, 8, 9, 10 y 11).Obra imagen 6Imagen 6. Vistas interiores (fuente: Miguel Hidalgo).Obra imagen 7Imagen 7. Vistas de detalles interiores (fuente: Miguel Hidalgo).

Obra imagen 8Imagen 8. Vistas diurnas desde calle Siglo XX (fuente: Miguel Hidalgo).
 Obra imagen 9Imagen 9. Vistas nocturnas de la intervención (fuente: Miguel Hidalgo).
Obra imagen 10Imagen 10. Despice (fuente: El autor).
Obra imagen 11Imagen 11. Descomposición envolvente transparente (fuente: El autor).

El proyecto nueva Chaitén: La asincronía entre Estado, academia y comunidad.

RESUMEN / Este artículo analiza el proceso post erupción volcánica en Chaitén y las tareas que se impuso la autoridad política al contratar un estudio para tomar decisiones sobre la localización de la población y el futuro de la ciudad, las que se hicieron efectivas el año 2010. Sostenemos que existe una importante asincronía entre lo que demandan las familias locales, la elaboración de las propuestas académicas y la decisión política para rehabilitar Chaitén o construir una nueva ciudad. El artículo se basa en registros etnográficos realizados in situ por los autores e información secundaria recopilada de informes académicos y archivos de prensa. 

ABSTRACT / This article discusses the post-volcanic eruption process in Chaitén and the self-imposed tasks by the political authority to commission of a study concerning population resettlement-decisions and the future of the city. These measures were effective in 2010. The article points to the major inconsistencies among the demands of local families, the development of academic proposals and political decision-making to rebuild old Chaitén or build a new city. The article is based on ethnographic registers conducted on site by scholars and background information collected form academic reports and press files.


Juan Carlos Rodríguez Torrent.
Antropólogo Social, Universidad de Chile. Licenciado en Filosofía, Universidad de Chile. Doctor en Ciencias Antropológicas, Universidad Nacional Autónoma de México.
Académico e Investigador de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso, Chile.
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Sonia Reyes Herrera.
Asistente Social, Universidad de la Frontera, Chile. Doctora en Sociología, Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Brasil.
Académica del Instituto de Sociología, Universidad de Valparaíso, Chile.
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Fernando Mandujano Bustamante.
Sociólogo, Universidad de Chile.
Doctor en Educación, Universidad de Burgos, España.
Académico e Investigador de la Facultad de Educación de la Universidad de Playa Ancha, Valparaíso, Chile.
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Palabras clave/ Chaitén, zona cero, tiempos, ecovilla.
Keywords/ Chaitén, ground zero, times, ecovillage.
Recepción/ 3 marzo 2015
Aceptación/ 29 junio 2015


INTRODUCCIÓN. Aunque la presencia de volcanes y actividad volcánica en los extensos territorios poco poblados de la Patagonia Occidental es de antigua data (Martinic 2008) y aunque al sur de Puerto Montt el volcán Hudson presentó episodios de actividad en 1930, 1971 y de manera especialmente intensa en 1991 (Besoain, Ruiz y Hepp 1995), ninguna tuvo un impacto mayor sobre la población que la protagonizada por el Chaitén en 2008.
El 2 de mayo, el volcán Chaitén (ubicado en la provincia de Palena, Patagonia chilena), tras innumerables temblores, inició actividad eruptiva con impresionantes estruendos y una gran nube que ensombreció un extenso radio de territorio. Columnas de gases y cenizas alcanzaron más de 25 kilómetros de altura, extendiéndose a la costa atlántica y cubriendo parques nacionales y localidades pobladas de Chile y Argentina, incluyendo, la ciudad de Buenos Aires. La más afectada fue Chaitén, ubicada a los pies del macizo, a unos 10 kilómetros de distancia del volcán. Sus 4.625 habitantes urbanos fueron evacuados por la autoridad, sin pérdidas de vidas humanas. Las lluvias otoñales y la acumulación de cenizas y sedimentos, generaron el desborde del río Blanco, dividiendo el área poblada y arrasando con gran parte de los inmuebles e infraestructura de la zona sur. Las áreas habitacionales y de servicios, el puerto y el aeródromo fueron devastados, y la localidad perdió, paulatinamente, a sus habitantes.
Art 11 imagen 1Imagen 1. Planta de Chaitén. Curso del río Blanco y el nuevo que fractura la ciudad (1 y 2); sector norte (3), en que las zonas cercanas al mar fueron las menos afectadas; sector sur (4), totalmente destruido; y la bahía y su zona intermareal cubierta por toneladas de piedras y cenizas (5) (fuente: Elaboración de Manuel Astudillo).Los expertos y la prensa informaron de una ciudad destruida y arrasada: “es imposible volver a vivir en Chaitén” (La Tercera, 2009). La autoridad regional del Ministerio de Vivienda y Urbanismo ratificó en 2012 que: “... Chaitén completo es un territorio vulnerable frente a peligros naturales, por lo que su ocupación siempre conllevará un riesgo para las personas que lo habiten o realicen actividades en él y también se arriesga la pérdida o el serio deterioro de la infraestructura localizada ahí” (Macaya 2012: 5). Estas y otras afirmaciones enmarcaron la reflexión de las autoridades encargadas de gestionar una solución a los daños que provocó la catástrofe para los evacuados -familiar, laboral y económicamente-, el complejo urbano y la demografía patagónica.
El gobierno de la presidenta Michelle Bachelet definió acciones de apoyo a las familias post desastre: atención médica y sicológica permanente; asesoría en materia de viviendas, disponiendo de una plataforma de subsidios para arriendo; posibilidades de compra por parte del Estado de antiguas viviendas2; y subsistencia en las localidades elegidas como puntos de espera de una solución definitiva.
Simultáneamente, se propuso una relocalización de las familias en Santa Bárbara, un caserío ubicado 10 kilómetros al norte de Chaitén, mediante un proyecto de factibilidad para desarrollar una ciudad a escala y modelo, en sintonía con la identidad del futuro de la Patagonia y acreditada como ciudad ecológica. A pocos días del cambio de gobierno (marzo 2010), que vendría a asumir el presidente Sebastián Piñera, la catástrofe urbana y la diáspora de sus habitantes dejaron de ser el foco de interés para los medios, producto del terremoto y maremoto del 27 de febrero de 2010 y la llegada de la nueva administración presidencial.Art 11 imagen 2Imagen 2. Imagen de la destrucción de Chaitén (fuente: Fernando Mandujano).
Art 11 imagen 3Imagen 3. Mapa conectividad marítima a Chaitén (fuente: Elaboración de Manuel Astudillo).Proponemos aquí como tesis que el contenido del tiempo se hizo esencialmente más abstracto, porque el proyecto tuvo valor en sí mismo y las temporalidades de los desplazados, los representantes del Estado y los académicos no lograron sincronía, ya que operaron en distintas escalas y con diferentes intereses. Sin embargo, como sostiene Allard (2009), encargado del programa académico3, siempre se trató de: “evaluar escenarios de retorno, reconstrucción o relocalización de Chaitén”, no obstante, el proyecto no se implementó. Esto reafirmaría lo que sostienen Ugarte y Salgado: “cuando un Estado enfrenta eventos catastróficos como un desastre socionatural, particularmente se tensa la capacidad del Estado para dar respuesta a las demandas ciudadanas a través de políticas públicas participativas” (2014: 146), lo que sería una característica latinoamericana.
El artículo analiza el sentido del tiempo para los actores mencionados, enfatizando la incompatibilidad y tensiones que éstos generan. Para los habitantes, el tiempo del sufrimiento fue permanente y demandaba contención, además de la incertidumbre frente al retorno a una localidad -en la que se hizo la vida- que durante meses se observa destruida y con escasas proyecciones. El tiempo académico, por otro lado, incluye una teorización y análisis para proponer una solución práctica que responda al encargo de las autoridades y les permita tomar decisiones, tiempo por antonomasia reflexivo y luego propositivo. Por último, el de las autoridades y funcionarios del Estado: resolver de ‘forma urgente’ o ‘lo más pronto posible’ es lo que se busca, en un contexto que implica recursos, prioridades, número de votantes o beneficiarios, definiciones territoriales y de inversión pública, o simplemente la disociación constitutiva del modelo neoliberal entre rentabilidad social y económica.

 



ZONA CERO. De acuerdo al Oxford Dictionary (2014), la expresión Ground Zero o Zona Cero designa una condición de catástrofe o tragedia derivada de un accidente de magnitud de importante cuantificación, asociada a una acción premeditada (e.g. Hiroshima y Nagasaki o las Torres Gemelas en el World Trade Center de New York). Así, ‘cero’ representa un valor de máxima concentración de daño y por extensión al lugar del epicentro de una catástrofe de signo natural y/o social. Ésta denomina un riesgo que ofrece un peligro potencial, muchos desconocidos y no consignados en los mapas, y es “el producto de las interacciones, en el tiempo y el espacio, de aquellas poblaciones humanas expuestas y vulnerables, incluyendo sus medios de subsistencia y obras de infraestructura de apoyo” (Cardona, Gibbs, Hermelin y Lavell 2010: 47).Art 11 imagen 4Imagen 4. Plano de las plantas de Chaitén pre erupción y propuesta ‘Nueva Chaitén’ (fuente: Elaboración de Manuel Astudillo).
La activación del volcán Chaitén y su efectos sitúan a la localidad como Zona Cero, ya que ésta configura el espacio en el que se destruye un ‘lugar’ dotado de sentidos referenciales, programáticos e icónicos (Rodríguez 2014) y muestra la interdependencia entre identidad, relaciones e historia (Augé 1993). La catástrofe borra las huellas de las memorias del cotidiano, al desaparecer los itinerarios propios de los actos y los ejercicios compartidos, aquellos de la reiteración y la habituación (De Certeau, Giard y Mayol 1999). Por décadas, y lejos de la modernidad, convivieron comerciantes, pescadores, leñadores, profesores y funcionarios públicos. Por ello, la irrupción de la catástrofe plantea la necesidad de intervenir y restablecer el orden del ciclo diario para los habitantes de la ciudad siniestrada.
LOS TIEMPOS DISOCIADOS: ACADEMIA, COMUNIDAD Y ESTADO. A casi seis meses del suceso, el Gobierno Regional de Los Lagos (24/10/2008) contrata un estudio liderado por la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), la Universidad Austral de Chile (UACh) y la Consultora ARUP, llamado “Consultoría para el desarrollo de lineamientos estratégicos de reconstrucción/relocalización y plan maestro conceptual post-desastre Chaitén”. Con tiempos acotados, más la permanencia y dispersión de los evacuados en distintos puntos del país, se busca generar antecedentes que permitan decidir sobre la reconstrucción o relocalización de la ciudad. La especificidad del tiempo académico está condicionada doblemente. Primero, por las exigencias del mandante, que solicita la revisión y análisis de la información disponible sobre la Provincia de Palena, Chaitén y otros centros poblados; registro de información sobre casos de relocalización; identificación de restricciones para la construcción y áreas de desarrollo; factibilidad, inversiones y costos; y validación y socialización del proyecto derivada de consultas a actores relevantes (Convenio Gobierno Regional de Los Lagos y PUC 2008). Segundo, por el esfuerzo sistemático de teorización de los tiempos sociales, es decir, la aprehensión de las distintas temporalidades individuales y colectivas para representar y dar forma coherente a la sociabilidad, las que varían conforme al peso que tiene la historia, la memoria colectiva y el espacio. Lo anterior, como lo demuestran trabajos en antropología, sociología y geografía, significa una comprensión de que los tiempos no son unitarios y que son esencialmente subjetivos y múltiples, constituyéndose desde la posición particular que se tiene en la estructura social. Entonces, en una consultoría de este nivel de reflexión y exigencia, se trata de abstraer, modelar y comprender las temporalidades sociales y cómo éstas se plasman o pueden materializarse en un proyecto de ciudad post destrucción.Art 11 imagen 5Imagen 5. Embancamiento de la costa de Chaitén, por materiales arrastrados por el río (fuente: Fernando Mandujano).
Metodológicamente, académicos y consultores posibilitaron la escucha de lo que unía y separaba a quienes padecían la tragedia. Registraron una quincena de lugares (refugios de los desplazados), tratando de validar la inclusión, fortalecer el capital social y ofrecer cobertura democrática al mandato de la propuesta de ciudad a reconstruir o ser relocalizada. Ahí, a través de entrevistas y grupos focales, se activó un posible ‘volver’, ya no al pueblo pre erupción, pero sí a uno imaginado, “como los pueblos de la Patagonia argentina” -decía la gente-. “Recuperar la capital de la Provincia de Palena desarrollando una ciudad con una fuerte identidad paisajística y cultural, que incorporara criterios de sustentabilidad ambiental, social y económica, y que garantizara una alta calidad de vida para sus habitantes, y se consolide como la puerta de acceso a la Carretera Austral” (MINVU 2010: 11), era el mandato prioritario de la autoridad a los académicos.
Este mandato se materializó en una propuesta de nueva ciudad, la cual debía ser compartida y enriquecida. Sin embargo, frente a la incertidumbre del escenario volcánico y la mantención de ‘alerta roja’, la autoridad política no tomó la decisión de reconstruir Chaitén y el Estado no comprometió recursos en una zona vulnerable. La espera se mantiene para los evacuados.
En relación a la comunidad, la permanencia del estado de ‘alerta roja’, suspendió el tiempo del regreso de los habitantes, ya que el riesgo potencial podía durar años.
La tragedia provocó un cambio radical en las formas de clasificación del mundo y un marcado distanciamiento espacio-temporal de sus habitantes respecto de su origen. La ciudad evacuada y destruida en su parte sur, por efecto de las cenizas y el río, es también la ciudad aislada y de la espera política. Ella fue ‘sentida’ como separada de Chile y como de doble ocupación: la de los volúmenes de la arquitectura y la de las prácticas de operación en el espacio, a través de la sociabilidad y el trabajo.
Dicha fórmula sólo puede ser revitalizada en distintos actos de enunciación. Tales actos se constituyen desde el presente, tanto en los habitantes, como en los académicos y representantes del Estado. Primero, la inhabitabilidad del poblado, según la evaluación de los vulcanólogos, información que las autoridades no podían ignorar, independiente del tiempo que transcurriera. Éstas últimas, tenían que restablecer para los pobladores evacuados de Chaitén una contradictoria normalidad, es decir, volver a ella pero sin retorno a la ciudad. En cambio, el paso de semanas, meses y años mostró, a quienes visitaban sus antiguas viviendas, la posibilidad de recuperación en el poblado desahuciado. Segundo, la prolongación por casi dos años de ‘alerta roja’, generó inacción e incertidumbre sobre la vulnerabilidad del lugar. Y, después, la convicción de que, inevitablemente, la localidad iba a regresar a su apacible cotidiano. Tercero, como señalan Ugarte y Salgado, se produce una nueva relación entre Estado y ciudadanía, instalándose un conflicto por el control de Chaitén, ya que los distintos actores y sus poderes “mantienen derechos, soberanía y potestad sobre el mismo espacio” (2014: 159).
Para los desplazados, se trataba de la propia vida, de la intimidad perturbada, por lo que siempre pensaron en cómo ‘volver a empezar’ objetiva y subjetivamente.
Esto, porque “toda vida social exige un sincronismo mínimo, un acondicionamiento común de las ocupaciones, del trabajo y de las fiestas, de las destrucciones y de los renacimientos que permiten hacer en conjunto lo que debe ser” (Attali 1985: 14). La urgencia del comienzo generó dos situaciones. Por un lado, en el sector norte algunos retornaban, limpiaban la ceniza y salvaban aquello que tardó un siglo en tener la fisonomía de una ciudad, hasta constituirse en sujetos con voz que se legitimaron como ‘los rebeldes’, instalando la idea de que Chaitén era un lugar apto para ser rehabilitado. Por otro, incentivados por la venta de sus viviendas al Estado y el subsidio otorgado en dinero para enfrentar la crisis (arriendo y/o subsistencia), permitió que muchos estuvieran ‘mejor que antes’ y que se abrieran a posibilidades imprevistas limitando el retorno a la localidad.
El tiempo de la institucionalidad del Estado y sus funcionarios tiene que ver con la articulación y constitución de sujetos y comunidades a través de la participación, la deliberación, la legislación y la toma de decisiones para la producción de bienes públicos y administración de los mismos. De este modo, la decisión política implica, por una parte, un proceso de institucionalización de la vida política en un territorio que afecta o afectará la vida en un lugar estratégico para la Patagonia y, por otra, la rearticulación de la vida social en una ciudad ideal, que busca direccionar y dar coherencia a aquello que está desarticulado producto de la catástrofe.
El gobierno central recibe, el primer semestre de 2009, los informes contratados para definir las posibilidades por la existencia de riesgos y porque solo 27.6 hectáreas serían urbanizables. Enseguida, los equipos profesionales del MINVU (2010) elaboran el Plan Maestro para la construcción de la Nueva Chaitén: una ciudad ideal, ícono de la entrada a la Patagonia.
En la propuesta “Consultoría para el desarrollo de lineamientos estratégicos de reconstrucción/relocalización y plan maestro conceptual post-desastre Chaitén” (PUC-UACH, 2009), fueron vaciadas las expectativas de sustentabilidad económica, ambiental y social4. Se trataba de mostrar, visualmente, espacios públicos y recreativos, infraestructura escolar y de salud, conjuntos residenciales, calles y senderos posibles.
Los ‘deseos ciudadanos’ fueron afinados a comienzos del 2010. El consolidado del MINVU se inclinó por una ciudad más armónica y homogénea (con menos segregación), incorporando una costanera, un mercado para la venta de diversos productos y calles en buen estado. Además, planteó la posibilidad de ser sustentable energéticamente, manejo adecuado de los residuos domiciliarios e instaló la demanda de un hospital con especialidades y colegios de calidad (MINVU 2010).
De este modo, el ‘encargo’, ahora documento oficial del MINVU para una ciudad a escala en la entrada de la Patagonia chilena, era también una segunda oportunidad para las familias; un futuro que aún esperaba y era posible. Pero ello pasaba por la decisión de la autoridad política. Los últimos días del mes de mayo de 2010, el proyecto de relocalización es desestimado por las autoridades, debido al alto costo que implica la inversión fiscal, aproximadamente US$ 300 millones. Así, conforme pasaba el tiempo, se fue debilitando el concepto general liderado por profesionales de la PUC y las contrapartes ministeriales, es decir, el proyecto de transformar aquello que en apariencia no tenía dignidad y que constituía un pasado abolido en una ‘ecovilla’ que marcara el ingreso a la Patagonia. Para ello, habían establecido una matriz multivariable que salvaguardaba elementos naturales, elaborando medidas de mitigación, proponiendo infraestructura vial, aérea y naval para la conectividad, desarrollando potencialidades económicas y favoreciendo la sostenibilidad urbana (Allard 2009). Es decir, un modelo de bajo impacto y cuya singularidad fuera ejemplar.
En este caso, los tiempos representan las mediaciones de la mirada, las condiciones de posibilidad para la metamorfosis y la combinación tensionada entre cuestiones de imaginación y de derecho. La primera representa la página en blanco en un tablero de dibujo y las variaciones erráticas del juego de posibles para una nueva espacialidad. Mientras tanto, el derecho ciudadano invoca la necesidad de reconocimiento y la apelación al ‘contrato social’. La síntesis es la manifestación de necesidades y de intereses alternativos para la reproducción de la comunidad en lugares y espacios vitales. También, corresponde a un juego de destinatarios de interlocución, porque el tiempo invocado -más próximo o más lejano- para decir quién se es y de dónde se viene, tiene sus ‘pendientes’ y sus ‘considerandos’. Entre estos, que las comunidades son heterogéneas y estratificadas y por ello establecen posiciones y demandas diversas.
CONCLUSIONES. El caso de Chaitén muestra cómo actores con temporalidades e intereses de diverso contenido no han podido materializar una acción compartida: Nueva Chaitén como ciudad modelo y lugar de entrada a la Patagonia chilena finalmente no se concretó. En paralelo, el tiempo de espera siguió otro curso, (re)configurándose un espacio de viejas y nuevas relaciones sociales en una ciudad devastada por las cenizas, con menos población, servicios, mercado y proyectos colectivos. Por un lado, la ciudad proyectada es un ideal que pocos recuerdan y su condición de verdadera entrada a la Patagonia se posterga una vez más. Lo anterior viene a ratificar un hito en la memoria colectiva local: las promesas incumplidas de autoridades y funcionarios del Estado, durante décadas. Por otro lado, ‘los rebeldes’ chaiteninos retornan a la ciudad; la solvencia económica adquirida antes de la erupción, principalmente por el emprendimiento turístico y hotelero, dificulta trasladar sus inversiones y resituarlas en un lugar incierto, como fue la propuesta Nueva Chaitén.
Chaitén post erupción corresponde al fin de la ciudad secular usada y moldeada por los ciudadanos. Refleja, simultáneamente, lo que se tuvo y lo que se perdió: las experiencias de vida y la posición social, las relaciones funcionales y políticas vigentes. Por eso, la localidad pre-devastación no se deja leer unívocamente en sus referencias pasadas y presentes; siempre está colmada de circuitos de significación, tramas comunicativas que sedimentan varias memorias y un repertorio de posibles que revela sus propios antagonismos y sus múltiples temporalidades.


 

NOTAS AL PIE

1 Este trabajo es parte del proyecto Fondecyt N° 1120795 “Etnografía de la colonización y recolonización de Chiloé Continental. Actores, intercambios y conflictos”.
2 Dos medidas gubernamentales tuvieron alta incidencia en la decisión de volver o no a Chaitén: la Ley N° 20.385 (7/10/2009), que autorizó al Estado a comprar las propiedades destruidas al valor que tenían antes de la catástrofe y el subsidio creado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo o MINVU (670 UF), para facilitar el acceso a una nueva vivienda (Marchant 2011).
3 Pablo Allard estuvo a cargo del Observatorio de Ciudades de la PUC, universidad que lideró la red de instituciones académicas encargadas del estudio de relocalización de Chaitén.
4 La propuesta consideraba a Chaitén como lugar estratégico en la carretera Austral, situado entre Puerto Montt y la Isla de Chiloé. Lo definía como paso obligado frente a la falta de continuidad que tiene la ruta longitudinal y debido a que parte del transporte se hace a través del puerto homónimo. Chaitén sería un centro de servicios para localidades cercanas: El Amarillo, Ayacara, Caleta Gonzalo, Puerto Cárdenas; y salida natural de Chile por localidades fronterizas como Palena y Futaleufú, Lo Chaitén o Nueva Chaitén. El nuevo emplazamiento ofrecía menos riesgos de catástrofes naturales: existía trazado de caminos, áreas de bosque consolidadas y el nuevo aeródromo tendría mejores condiciones.


REFERENCIAS

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Cardona, O., Bertoni, J., Gibbs, T., Hermelin, M. y Lavell, A., 2010. Entendimiento y gestión del riesgo asociado a las amenazas naturales: Un enfoque científico integral para América Latina y el Caribe. Vol. 2, Río de Janeiro y Ciudad de México: ICSU-LAC/CONACYT.
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La reconfiguración urbana de ciudades intermedias mexicanas en el contexto latinoamericano. El caso de Metepec, México

RESUMEN / En las últimas décadas, las ciudades han experimentado fuertes transformaciones socio-espaciales, como efecto de los cambios globales que modifican la forma tradicional de entender y socializar los espacios urbanos. El presente artículo aborda los procesos de cambio y elitización socio-espacial que se viven al interior del municipio de Metepec, México, perteneciente a la Zona Metropolitana de Toluca (ZMT), cuyo crecimiento se liga fuertemente a la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), la más grande de Latinoamérica. Los resultados muestran cómo procesos globales de cambio, como es la gentrificación de la periferia urbana, irrumpen en un espacio local que era tradicionalmente agrícola y artesanal, generando fuertes transformaciones en su interior y mayor segregación socio-espacial. Finalmente, el artículo permite entender la manera en que opera la actual reconfiguración de las ciudades intermedias mexicanas dentro del contexto latinoamericano.

ABSTRACT / Cities have experienced strong social-spatial transformations in the past decades as a result of global changes that modify traditional ways of understanding and socializing urban spaces. This article addresses the social-spatial elitization and change processes within the Municipality of Metepec, Mexico, belonging to the Metropolitan Area of Toluca (ZMT), the growth of with is strongly linked to the Metropolitan Area of the Mexican Valley (ZMVM), the largest in Latin America. The findings show how global change processes, including gentrification of urban peripheries, burst in in a traditionally farming and artisanal local space, developing strong transformation within it and greater social-spatial segregation. Finally, the article helps understand the current reconfiguration of mid-sized Mexican cities within the Latin American context.


Gabriel Gómez Carmona.
Arquitecto, Universidad Autónoma del Estado de México.
Maestro en Antropología Social, Universidad Autónoma del Estado de México.
Doctorando en Urbanismo Universidad Autónoma del Estado de México. Académico Universidad de Ixtlahuaca CUI, México.
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Alberto Villar Calvo.
Arquitecto Universidad Nacional Autónoma de México, México.
Magister en Arquitectura y Urbanismo, Universidad Nacional Autónoma de México. Doctor en Arquitectura y Urbanismo, Universidad Politécnica de Madrid, España. Académico Facultad de Planeación Urbana y Regional, Universidad Autónoma del Estado de México.
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Jorge Inzulza Contardo.
Arquitecto, Universidad del Bio Bio, Chile. Magister en Desarrollo Urbano, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Doctor en Urbanismo, Universidad de Manchester, Inglaterra.
Académico Departamento de Urbanismo, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile.
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Palabras clave/ Metropolización, gentrificación, periferia urbana, segregación.
Keywords/ Metropolization, gentrification, urban periphery, segregation.
Recepción/ 21 diciembre 2014
Aceptación/ 29 enero 2015


INTRODUCCIÓN. La realidad que actualmente se vive en nuestras ciudades implica fuertes y dinámicos cambios, caracterizados por una recomposición de las relaciones socio-espaciales y los tradicionales patrones de convivencia y consumo en un mundo globalizado. Dichos cambios han modificado la forma tradicional de generar, entender y socializar la ciudad.
El continuo crecimiento de las ciudades y sus áreas metropolitanas conlleva la aparición de nuevas formas de expansión y articulación del espacio urbano hacia zonas que, en otro tiempo, fueron periféricas, y en las que el surgimiento de nuevas centralidades o polos de desarrollo detona la reorganización de los grupos sociales, así como el funcionamiento y articulación de la ciudad.
Para el caso de las ciudades latinoamericanas, encontramos que estas dinámicas llevaron a que algunas de ellas experimentaran no sólo procesos de metropolización, sino también de megalopolización, junto con nuevos y complejos patrones de organización y funcionamiento del espacio urbano. Éstos, a su vez, generaron el surgimiento de problemáticas sociales, que desembocaron en enormes ciudades fragmentadas por la coexistencia de múltiples realidades socio-espaciales en su interior, agudizando la pobreza y la desigualdad y ampliando la brecha de polarización y segregación de la población.Art 10 imagen 1Imagen 1. Ubicación geográfica del municipio de Metepec y las regiones de Toluca y Lerma (fuente: Gabriel Gómez).
LA RECONFIGURACIÓN DE LA CIUDAD EN LA GLOBALIZACIÓN. Los procesos de cambio y reconfiguración socio-espacial de la ciudad son, actualmente, temas obligados en los estudios urbanos. En la nueva realidad territorial, las dinámicas de expansión metropolitana, los procesos de periurbanización y los procesos de integración funcional de localidades rurales son fenómenos cada vez más frecuentes, junto con nuevas formas de crecimiento y articulación de la realidad urbana, que suponen la recomposición de las relaciones sociales entre los diversos actores que la conforman y de los componentes de la ciudad como totalidad.
Cuando hablamos de la ciudad, hacemos referencia al lugar donde, por excelencia, se entrelazan y sociabilizan millones de relaciones regidas por la urbanidad, la civilidad y la ciudadanía, entendidas como un habitus urbano que hace posible la coexistencia de ese enorme número de personas diferentes, a través de relaciones funcionales que asemejan a la ciudad a un enorme mecanismo cuyo funcionamiento es siempre fluido (Giglia 2012).
Art 10 imagen 2Imagen 2. Sub-centros comerciales, de oficinas y servicios en Metepec (fuente: Gabriel Gómez)Así, la ciudad se convierte en un mundo de significaciones, simbolismos y representaciones culturales en las que la colectividad se encuentra e identifica cotidianamente, permitiéndole al individuo sentirse parte de un grupo con el cual comparte no sólo experiencias, sino deberes y derechos frente a las instituciones (Giglia 2012), y que terminan por darle sentido e identidad tanto al individuo como a la colectividad.
Por ello, la globalización requiere de las ciudades como lugares estratégicos para su promoción y proyección planetaria (Carrión 2001), por lo que éstas han experimentado fuertes procesos de transformación social, espacial, económica, cultural y el surgimiento de nuevas dinámicas urbanas que nos cuestionan si estos cambios implican una ruptura con el modelo de ciudad que se venía construyendo o si, por el contrario, representan una continuidad, una radicalización del modelo de ciudad desarrollista (De Mattos 1999).

Estas transformaciones se dan en el marco del modelo neoliberal y las políticas aplicadas en las últimas cuatro décadas a nivel planetario, conduciendo a una fuerte terciarización de la economía, con la generación de nuevas formas de crecimiento y desarrollo urbano. De allí la actual coexistencia al interior de las ciudades de zonas tugurizadas y marginadas; zonas periurbanizadas, conectadas con la ciudad y con servicios, y zonas centrales renovadas y gentrificadas (Vergara 2013).
El artículo pone énfasis en las zonas periurbanizadas de la ciudad que, con el paso del tiempo y los procesos urbanos a que se ven sometidas, terminan por conformar nuevas centralidades en las zonas metropolitanas a las que pertenecen, pues han pasado de ser periferias de las ciudades centrales (como en el caso de Santiago de Chile y Ciudad de México) a integrarse funcionalmente a ellas, sin perder totalmente sus rasgos socio-culturales originales, pero con diferentes usos del suelo, la creación de mercados inmobiliarios, nuevos patrones de gentrificación y segregación socio-espacial de la población por la reorganización de los diferentes grupos sociales. En las últimas décadas y en un contexto globalizante, estas situaciones generaron que las ciudades latinoamericanas experimentaran irreversibles transformaciones socio- espaciales en su interior.
EL PROCESO DE METROPOLIZACIÓN. La Ciudad de México (CDMX) es un ejemplo claro de estos procesos de cambio en Latinoamérica, pues a lo largo del siglo XX presentó un enorme crecimiento territorial y poblacional, producto del desarrollo económico que vivió el país hacia la primera mitad de la centuria (Sobrino 2003). Además, a nivel nacional, es la ciudad con mayor importancia económica, política y social, y generadora de desarrollo, lo cual la llevó a experimentar un crecimiento urbano- poblacional desmedido a partir de 1950. Esta colosal expansión de la Ciudad de México remite a un primer proceso de metropolización del Distrito Federal(16 delegaciones), con 18 municipios del Estado de México (Sobrino 2003). Actualmente, la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) está conformada por las 16 delegaciones del Distrito Federal, 1 municipio de Hidalgo y 59 municipios del Estado de México (Secretaría de Desarrollo Social SEDESOL 2012), constituyéndose como la más grande y poblada de Latinoamérica y la cuarta aglomeración urbana más grande del planeta, concentrando una población de 21.178.959 habitantes, (Organización de las Naciones Unidas ONU 2014; Consejo Nacional de Población CONAPO 2014). Esto nos habla ya de un proceso de megalopolización (Sobrino 2003) con otras ciudades del centro del país, como es el caso de la ciudad de Toluca (capital del Estado de México) y su zona metropolitana, a la cual pertenece nuestro caso de estudio, el municipio de Metepec (imagen 1).
Art 10 imagen 3Imagen 3. Plazas y centros comerciales en Metepec (fuente: Gabriel Gómez).La Zona Metropolitana de Toluca (ZMT) revela el impacto de la reconfiguración de ciudades medias mexicanas que se vieron afectadas por los procesos de integración metropolitana y megalopolitana (Gómez- Carmona y Villar 2013) y por el cambio hacia una economía globalizada de libre mercado hacia las dos últimas décadas del siglo XX, lo que implicó el desarrollo de diversas ciudades al interior del país a través del establecimiento de industrias. Lo anterior trajo un consecuente crecimiento urbano, arribo de población y aumento en sus indicadores económicos, productivos y demográficos (Parnreiter 2005). Si bien antes de 1980 el corredor industrial Toluca- Lerma ya estaba consolidado, este proceso significó una reorganización de los procesos productivos y de las empresas mismas, junto con el desarrollo de otros parques industriales en la ZMT. Esto, junto con la construcción del Aeropuerto Internacional de Toluca, que actualmente es el aeropuerto más cercano, importante y complementario al aeropuerto de CDMX, situaciones que permiten entender la fuerte articulación funcional de la ZMT con la ZMVM.
Tenemos así que la ZMT ha pasado de integrar 4 municipios, con una población de 351 mil habitantes en 1970 (Sobrino 1994; Instituto Nacional de Estadística y Geografia INEGI 2014), a integrar 15 municipios y alcanzar 1.936.126 habitantes en 2010, al grado de que en el período 1980-2010 presentó un crecimiento de 3.41 veces su población y 26.90 veces su superficie, pasando de los 568.004 habitantes y las 1.309 hectáreas en 1980, a 1.936.126 habitantes y 35.208 hectáreas en 2010.
Así, la ZMT es actualmente la quinta zona metropolitana más grande e importante del país (SEDESOL 2012), con una población estimada para este 2016 de 2.225.285 habitantes (CONAPO 2014).
A excepción de Toluca, los municipios que en 1970 presentaban características predominantemente rurales, sufrieron una transformación radical en su estructura social, económica y espacial, urbanizándose de manera incontrolable, con la reconfiguración de sus comunidades y el desarrollo de nuevas centralidades (Gómez- Carmona y Villar 2013), (imagen 2).
METEPEC. CUATRO DÉCADAS DE CAMBIO URBANO. El crecimiento urbano de Metepec inicia a finales de los años 60 del siglo pasado, con la autorización de las tres primeras unidades habitacionales en su territorio, pero se desarrolla a partir de la década de los 70 con la consolidación del corredor industrial Toluca-Lerma y el aeropuerto de la ciudad de Toluca en los años 80. Por esa razón, este municipio fue una pieza fundamental en el proceso de metropolización, al destinar tierras de vocación agrícola al desarrollo industrial y urbano (Aguilera y Corral 1992), dándose primeramente la construcción de unidades habitacionales de interés social, para satisfacer las necesidades de vivienda de los trabajadores del corredor industrial, sin olvidar que la ZMT, y en particular Metepec, acogió a una gran cantidad de migrantes de la CDMX después de los sismos de 1985.
Art 10 imagen 4 Imagen 4. Evolución poblacional del municipio de Metepec entre 1950 y 2010 (fuente: Gabriel Gómez, con datos de Censos y Conteos de Población y Vivienda, INEGI).A partir de 1990, y con su cambio de villa a ciudad, Metepec fue objeto de otras transformaciones socio-espaciales, derivadas de la prohibición para la construcción de más unidades habitacionales de interés social dentro del municipio. Entonces, se permitieron exclusivamente los desarrollos habitacionales de interés medio y residencial, así como usos de suelo comercial y de servicios que favorecieron la construcción de plazas y centros comerciales (Aguilera y Corral 1992) (imagen 3). Esto permitió la consolidación de nuevos sub-centros que terminaron por reconfigurar la estructura espacial del municipio y los patrones de coexistencia colectiva tradicionales de su población oriunda, incluyendo la nueva oferta inmobiliaria (vivienda), comercio y servicios orientadados a estratos medios-altos y de altos recursos económicos, tanto de la ZMT como de la Ciudad de México.
Art 10 imagen 5 Imagen 5. Exclusivos condominios cerrados en Metepec (fuente: Gabriel Gómez).

La actual organización territorial de Metepec, compuesta por 289 unidades urbanas -colonias, fraccionamientos, condominios, conjuntos y unidades habitacionales- (Bando Municipal de Metepec 2014), contra las 3 unidades autorizadas hacia finales de los años 60, evidencia el crecimiento y transformación urbana experimentada por este municipio, de la mano del enorme aumento poblacional que ha tenido en los últimos 40 años, ubicándose, por debajo de Toluca, como el municipio con mayor peso económico y demográfico en esta zona metropolitana (Aguilera y Corral 1992). Además, ha pasado de 31.724 habitantes en 1970 a 214.162 el año 2010 (imagen 4), lo cual representa un crecimiento de 7 veces su población en ese período, el doble presentado por el Estado de México en el mismo lapso y estimándose para este 2016, una población total de 237.056 habitantes (INEGI 2014; CONAPO 2014).
En este contexto de enorme crecimiento poblacional, encontramos que para la década del 2000 Metepec se coloca a la delantera en inversiones y mercado inmobiliario (vivienda, comercio, servicios), además de equipamiento e infraestructura en la ZMT. Esto lo ubica como uno de los municipios con los más altos índices de desarrollo humano a nivel nacional (Plan Municipal de Desarrollo Urbano de Metepec PMDUM 2013). Como resultado de este proceso, Metepec adquirió una nueva estructura urbana y características socio-espaciales que lo convierten en el mayor polo de desarrollo de la zona oriente de la ZMT, articulado directamente con las dinámicas de crecimiento del más importante complejo empresarial, de comercio y servicios globales del poniente de la Ciudad de México, Santa Fe (Gómez- Carmona y Villar 2013).
DE RURAL A URBANO. LA RECONFIGURACIÓN SOCIO-ESPACIAL DE METEPEC. Los cambios descritos le dan a Metepec una fisonomía nueva, diferente del poblado de enraizada tradición agrícola y artesanal (alfarería) que tradicionalmente fue, convirtiéndolo en un municipio con características urbanas predominantes. Observamos un municipio donde coexisten diversas realidades sociales, espaciales, económicas y culturales, generadoras de cambios radicales en la forma, imagen y estructura de su territorio, que generan nuevos rasgos en la identidad urbana de sus habitantes, entrelazando múltiples realidades, contextos y significados al interior de esta ciudad mexicana.Art 10 imagen 6Imagen 6. Evolución histórica de población rural y urbana de Metepec entre 1930 y 2010 (fuente: Gabriel Gómez a partir de datos de Censos de Población y Vivienda, INEGI).
Los cambios en los usos de suelo, estructura urbana y en la composición de su población, que en las últimas décadas pasó de rural a urbana en proporciones agigantadas (imagen 6), generó que Metepec, un poblado con carga histórica y simbólica de siglos, se expandiera urbanamente hacia tierras agrícolas, alguna vez periféricas en relación a la ciudad pero que, actualmente, constituyen nuevas centralidades metropolitanas. Lo anterior, porque hoy cuentan no sólo con nueva infraestructura, equipamiento, comercio y servicios terciarios, sino también por la exclusiva oferta inmobiliaria (vivienda) y el estilo de vida que ofrece a los nuevos habitantes, caracterizado por lujosos condominios cerrados (imagen 5) y, siguiendo a Hidalgo, Borsdorf, Zunino y Alvarez (2008), espacios abiertos con bucólicos paisajes campestres, en los que se pueden desarrollar actividades de ocio inmersas en la naturaleza, con campos de golf, clubes ecuestres y lagunas sin renunciar a la conectividad, trabajo y servicios globales que ofrece la Ciudad de México.
Las características de esta ‘privatópolis inmobiliaria’ definida por Hidalgo et al. (2008), para el Área Metropolitana de Santiago (AMS) significa una nueva, agresiva y potente dinámica inmobiliaria, por su integración con el capital financiero que potencia el cambio urbano en una urbanización excluyente, principalmente para aquellos que no tienen posibilidad de insertarse en su lógica de producción, porque no son potenciales consumidores de estos productos inmobiliarios.
Esta ‘privatópolis’ se relaciona con la construcción de espacios residenciales cerrados, marcados por barreras de protección y seguridad, en los que se vive una progresiva auto-segregación del habitar y encuentra en la periferia metropolitana el espacio propicio para expandirse a menor precio que en la ciudad consolidada e incluso mejor conectada, en términos de infraestructura vial, por las autopistas (Hidalgo et. al. 2008).
Tanto el proceso del AMS, como el de Metepec, (en el marco de la ZMT y la articulación funcional de ambas con
la ZMVM), nos hablan de realidades distinguibles en la reconfiguración actual de las ciudades latinoamericanas en el contexto de la globalización. El caso de las ciudades mexicanas es un referente paradigmático, por la enorme área de influencias de la megalópolis de la CDMX, lo que plantea complejos retos para el futuro inmediato y el desarrollo sustentable de la misma.
Así, el cambio radical experimentado en Metepec ha transformado, con el paso del tiempo, la identidad y las prácticas ‘tradicionales’ de la población oriunda, por la irrupción silenciosa y, en algunos casos violenta, de una nueva gama de patrones de convivencia, ocio y consumo ajenos a ellos, pero que los inmigrantes, (‘los de fuera’ en sus propias palabras) la nueva ‘elite social’ introdujo con su llegada al lugar, y a los cuales se suman el proceso de cambio que viven nuestras ciudades en esta era globalizada y de consumo.
CONCLUSIONES. Metepec permite entender, por un lado y desde el caso mexicano, cómo se generan nuevos procesos de urbanización al interior de las ciudades latinoamericanas, relacionados con el encarecimiento del suelo urbano para los estratos de menores ingresos y, por el otro, cómo las dinámicas de recomposición socio-espacial vinculadas a nuevos estilos de vida con patrones de comportamiento, consumo y convivencia urbanos específicos, conllevan fenómenos de elitización y segregación socio-espacial de la población, con altos costos sociales. Nos referimos aquí a la segregación en un doble sentido: la que se hace de la población de menores recursos de los nuevos espacios elitizados de la ciudad y la auto-segregación de las clases altas de la dinámica citadina, al vivir en condominios cerrados (Janoshcka 2002; Parnreiter 2005; Hidalgo et. al. 2008). La exclusión y segregación caracterizan a los condominios cerrados de clases altas de Metepec y definen nuevas formas de relaciones sociales, tanto en su interior, como fuera de ellos, dado que al enclavarse en zonas populares, las distinciones, la exclusión y la desconfianza son profundas e insalvables entre ambos grupos sociales (Becerril-Sánchez Méndez y Garrocho 2013). Es así que las tendencias actuales de la diferenciación social en la ciudad latinoamericana, como fenómenos de carácter global y local, suelen tipificarse como gentrificación y segregación (Inzulza y Galleguillos 2014).


Art 10 imagen 7Imagen 7. Tierras agrícolas rodeadas por la presión del desarrollo inmobiliario en Metepec (fuente: Gabriel Gómez).
Para este caso de estudio encontramos nuevos patrones de gentrificación de la periferia urbana, pues la evidencia empírica muestra que hay expulsión de la población oriunda debido a la fuerte presión y especulación a la que se ven sometidas sus tierras agrícolas, con el fin de incorporarlas al mercado inmobiliario a través de la construcción de exclusivos condominios cerrados dirigidos a estratos sociales medios-altos y altos, áreas comerciales y de servicios (imagen 7).
La gentrificación opera en las ciudades latinoamericanas y, por ello, son necesarios estudios que analicen las tendencias actuales que estos procesos siguen en cada contexto específico, pues representan un enfoque prometedor para madurar una de las posibles explicaciones de cómo, en América Latina, la creación de nuevos mercados inmobiliarios se vincula con la producción de la ciudad gentrificada (Janoschka, Sequera y Salinas 2014), a diferencia de la ‘buena’ ciudad, en la que se transita de un entorno habitacional a otro sin darse cuenta dónde terminó uno y empezó otro, dado que en la norma ideal de la vida urbana las fronteras son abiertas y difusas (Inzulza y Galleguillos 2014).
La investigación da cuenta de la manera en la que procesos globales de cambio urbano irrumpen en un espacio local, generando en su interior profundas transformaciones sociales, espaciales, económicas y culturales que muestran la manera en la que estos fenómenos definen la actual configuración de nuestras ciudades y sociedades. Esto nos lleva a cuestionarnos respecto de la forma en la que ha operado el proceso de crecimiento y metropolización de las ciudades en las últimas décadas y la ciudad sustentable que queremos para las futuras generaciones.


NOTAS AL PIE

Este artículo se desprende de la investigación de grado para el Doctorado en Urbanismo (PNPC-CONACYT), Facultad de Planeación Urbana y Regional de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) realizado por Gabriel Gómez con la beca otorgada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT).


REFERENCIAS

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