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CONVERSING THROUGH THE WINDOW. Comfort: Past and Present in Chilean cities.

Platicas imagen 1Sin excluir otras condiciones de satisfacción material, que pueden ser innumerables, el confort hace referencia a un estado de bienestar climático o de índole física similar. Por lo que ese estado de bienestar es consecuencia de un cierto equilibrio entre el ser humano y su medio, entre sus condiciones fisiológicas y las ambientales, y como expresión de tal equilibrio es un tema susceptible de variadas perspectivas y permanente interés. “Existe un criterio unánimemente compartido y aceptado de que la planificación urbana, tanto en sus aspectos urbanísticos y arquitectónicos como en los de vegetación y mobiliario urbano, pueden mejorar notablemente el confort bioclimático” (Tornero: 2006)2. La habitabilidad del espacio entonces posiciona al confort como un agente fundamental para definir dicha condición. La interrogante natural que surge de lo planteado es entonces, ¿por qué en la expansión de la ciudad contemporánea, el confort no aparece presente en la conformación de los nuevos vecindarios? Si exploramos una respuesta convincente en términos históricos, la búsqueda del confort fue desde la fundación de la ciudad colonial materia de preocupación por parte de los conquistadores españoles. Las Leyes de Indias3, Libro IV, Titulo VII, definen por ejemplo; Ley primera “no elijan sitios para poblar en lugares muy altos, por la molestia de los vientos, y dificultad del servicio y acarreo, ni en lugares muy bajos, porque suelen ser enfermos, funden en los medianamente levantados, que gocen descubiertos los vientos del norte y mediodía...” Con respecto al ancho de las calles establecen; Ley X “Forma de las Calles. En lugares fríos sean calles anchas, y en lugares calientes angostas...”. Las normas declaradas en las Leyes de Indias que dicen relación con la fundación de ciudades son bastante precisas y mucho de lo que hoy disfrutamos con el confort en ciertas ciudades guardan un origen que se remonta a esta época de fundación.
Dentro del contexto de las ciudades chilenas, la presencia del confort en el espacio público está dado por distintos factores; la sombra que dan los árboles y las galerías interiores de los edificios, los cuales permiten refugiarse en las distintas estaciones del año. Los asientos en el espacio público es otra cualidad del confort, que multiplica sus atributos si es también lo suficientemente versátil para que la gente re-interprete ciertos elementos como potenciales asientos, incluso cuando estos no han sido diseñados para tal efecto. Los peculiares atributos que otorga el confort en el espacio público, lo hacen suficientemente importante para ser considerado en el diseño urbano y como ha sido descrito, la preocupación por este aspecto tiene una historia de larga data dentro de las ciudades chilenas.
Es por esto que causa sorpresa que al diseñar nuevos proyectos urbanos destinados a expandir la ciudad, el confort no sea considerado como un elemento fundamental para la calidad de vida de los futuros residentes. La expansión de la ciudad no solo debiera definirse por criterios economicistas, sino también aspectos del bien común debieran estar presente, sobre todo si estos se encuentran sólidamente fundados en la historia de la ciudad.


NOTAS AL PIE

El diseño urbano: aproximaciones desde la identidad y el sentido de lugar en las ciudades de Concepción y Talca”. Proyecto Fondecyt de Iniciación No. 11130293.
Tornero, J., Pérez Cueva, A. y Gómez Lopera, F. (2006), “Ciudad y confort ambiental: estado de la cuestión y aportaciones recientes”, en Cuadernos de Geografía, 80, p, 147 – 182.
3 Las Leyes de Indias son una recopilación de las distintas normas legales vigentes en los reinos de Indias, realizada durante el reinado de Carlos II. Fueron promulgadas mediante real cédula el 18 de mayo de 1680.

EDITORIAL. If you are not learning when you teach, then don’t teach!

Editorial 18Desde la cuna tenemos nociones espaciales que nos permiten desenvolvernos en nuestro entorno. Son ellas las que definen el sentido de habitar, un sentido especialmente sutil, perceptual por esencia, nutrido de una geometría intrínseca y silenciosa que intuimos, pero difícilmente definimos y nombramos.
Es evidente el hecho que los asuntos espaciales son desconocidos para los estudiantes que recién acceden a las escuelas de arquitectura, probablemente porque existe en nuestra cultura una cierta invisibilidad de estos aspectos. Son asuntos muy vitales pero poco explorados, y la introducción al estudio de éstos es siempre un desafío para quienes los estudian y también para quienes los enseñan... si es que se pueden efectivamente enseñar.
El régimen de los talleres de arquitectura, lejos de pretender enseñar algo, busca presentar a los estudiantes diferentes ejercicios espaciales para que él o ella sumen a su propio repertorio nuevas experiencias, más complejas y sensibles, que les permitan tomar decisiones apropiadas e innovadoras. Hablamos de una enseñanza centrada en el estudiante, constructivista de verdad, donde un aspecto interesante es que el tutor debe diseñar la estrategia de aprendizaje cada vez, por lo tanto esta en una constante expectativa de los resultados que permitirán la evaluación de la didáctica que aplicó.
Así los tutores también aprenden de cada experiencia de aprendizaje desarrollada en el taller y también de los resultados que no son esperados, puesto que se propicia la subjetividad de cada estudiante. En los complejos procesos de enseñanza aprendizaje realizados en los talleres de arquitectura, el antiguo proverbio egipcio “si no aprendes cuando enseñas ...¡no enseñes!”, se cumple más que en otros ambientes didácticos.
Los artículos presentados en este número son una muestra única de lo que sucede en talleres, y de los esfuerzos de los tutores de llevar a los estudiantes a los límites de una disciplina compleja. A través de la lectura de ellos, nos daremos cuenta que la concepción, diseño y representación de las ideas tienen en la arquitectura contemporánea la misma importancia, y es éste enfoque el que nos permitirá proyectarnos a nuevos campos laborales y de desarrollo profesional.
También, problemáticas contingentes, como las competencias laborales y el futuro profesional, la introducción de las TICs y la importancia de las escuelas de arquitectura regionales, son abordados en una entrevista realizada a la actual presidenta del Colegio de Arquitectos de Chile, Pilar Urrejola. Esperamos que este número sea un aporte para estudiantes, para académicos y muy especialmente para los usuarios, habitantes silenciosos de cada espacio concebido de una u otra manera, por influencia de alguno de los tantos talleres de arquitectura de Chile y el mundo.

Solar potential in facades integrating urban density: A critical eye on chilean urban standards.

 RESUMEN / El objetivo de este artículo es explorar fundamentos y simulaciones del potencial solar en las fachadas de un medioambiente edificado de alta densidad urbana, para examinar la norma urbanística chilena en materias energéticas. Para ello, se revisan investigaciones vinculadas a las edificaciones y sus relaciones topológicas asociadas al soleamiento y sombreamiento en la volumetría adyacente. Instrumentos de simulación espacial y energética se emplearon para modelar un proyecto arquitectónico-urbano específico. Luego, se localizó este mismo proyecto piloto en distintas ciudades emplazadas en las tres agrupaciones regionales que reconoce la normativa. Los resultados demuestran sombras sobre las fachadas vecinas y el espacio intersticial produciendo una diferencia significativa en la oferta energética sobre ellas. Se concluye que, aun cuando existirían avances incipientes en la normativa, todavía es perfectible mediante la posibilidad de captación solar en fachadas y espacios entre edificios situados en contextos de alta densidad. Se contribuiría así con la generación energética en viviendas y una ciudad sostenible.

ABSTRACTThis article seeks to explore the foundations and simulations of solar potential in the facades of a high urban density built environment to review Chile’s energy-related urban standards. The discussion involved research linked with building and topological relationships associated with sun and shade exposures of adjacent volumetric. Spatial and energy simulation tools were used to model a specific architecture-urban project. Then, this same pilot project was placed in different cities sited in the three regional groupings considered by the standards. The outcomes reveal shades on neighboring facades and interstitial spaces resulting in a considerable difference among the energy provided to each of them. As a conclusion, while standards are making slow progress there is still room for improvements by capturing sunlight in facades and the interstices between buildings sited in high-density contexts. This would thus improve energy generation in housing and promote sustainable cities.


Luz Alicia Cárdenas Jirón. Arquitecta, Universidad de Chile, Chile.
MSc Urban Development Planning, University College London, Inglaterra.
Doctora, Universidad Politécnica de Madrid, España. Académica Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Universidad de Chile. Santiago, Chile. This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.
Juan Pablo Vásquez Palau. Arquitecto, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile.
Master en Arquitectura, Energía y Medioambiente, Universidad Politécnica de Cataluña, España. Académico Escuela de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos.
Pontifica Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile. This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Palabras clave/ Acceso solar, fachadas energéticas, sombreamiento, potencial solar.
Keywords/ Solar access, energy facades, shading, solar potential.
Recepción/ 30 abril 2014
Aceptación/ 1 octubre 2014


1. INTRODUCCIÓN: El acceso solar en las ciudades es una inquietud ligada al aprovechamiento energético de las edificaciones desde la antigüedad, con distintas finalidades, estéticas, ceremoniales, higiénicas, etc. En los asentamientos pre- hispánicos es observable el culto al sol determinando así la organización espacial de ciudades, alturas, ejes de composición y orientación espacial, lo que evidencia una voluntad planificadora (Martínez, 2013).
Los asentamientos toltecas construyeron sus pirámides de adoración de los dioses y sacrificios humanos considerando el solsticio y la inclinación de los rayos solares sobre el plano basal en coincidencia con el tiempo de la ofrenda. El emplazamiento de las edificaciones del conjunto urbano, los 58 vanos y los espacios públicos se ordenaban en una lógica cósmica regida principalmente por el sol (imagen 1).
Art 09 imagen 1Imagen 1. Asentamiento pre-hispánico: Teotihuacan, México (fuente: L. A. Cárdenas).En los asentamientos greco-romanos, el arquitecto romano Vitrubio recomendaba principios de emplazamiento, composición, orientación y disposición de los edificios tanto para construcciones urbanas como rústicas en su clásica obra Los diez libros de la arquitectura (Vitrubio, 1955). Los fundamentos procedían de un estudio de armonización y lógica para proyectar ciudades y edificios considerando los recursos de la naturaleza tales como el sol y el viento, la geografía y el clima, los usos y costumbres.
Las condiciones de acceso solar a las edificaciones están determinando lo que llamaremos el ‘potencial solar’ en las ciudades, el cual está relacionado principalmente con cuestiones geométricas de la configuración urbana2. El análisis, planteado desde una concepción tridimensional de la ciudad, lo que Gravagnuolo denomina la forma urbis, apunta directamente a la proyectación urbana y a la crisis en la ciudad producida por “fenómenos de degeneración del desarrollo urbano” (Gravagnuolo, 1998). La necesidad de recomposición de la unidad entre arquitectura y urbanismo señalada por el autor se invoca en este trabajo, pero ya no sólo con finalidad compositiva sino además con la intención de incorporar consideraciones energéticas en la proyectación del tejido urbano.
En los últimos veinte años del siglo XX, el arquitecto estadounidense Knowles investigó las condiciones de asoleamiento en el diseño urbano, acuñando el concepto de ‘envolvente solar’ como una construcción dinámica del acceso solar a las edificaciones en el espacio y tiempo (Knowles, 1974). La investigación del diseño de formas arquitectónicas emplazadas en manzanas, le permitió innovar no sólo en formas de crecimiento acorde a los ritmos del sol durante las estaciones del año, sino que también en los aspectos estéticos de ellas. Con ellos, abría enormes posibilidades al diseño de la arquitectura en la ciudad. El autor promulgaba la conveniencia de garantizar acceso al sol por la arquitectura dado que contribuye a la calidad de vida, pues la carencia de él produce desorientación e incertidumbre en la percepción espacial. Si bien en los años setenta la preocupación se centró en el sol como una fuente alternativa frente a la crisis energética, posteriormente cambia el foco y se realza por su importancia en la calidad de vida del vecindario. El aumento en las alturas edificadas y sus consecuentes sombras actuaban en dirección opuesta al acceso solar, lo que representaba un problema de planificación y diseño urbano. Más recientemente, Capeluto ha explorado interesantes propuestas de ocupación de la manzana en ciudades israelitas, considerando el envolvente solar y la luz natural como conceptos asociados a la búsqueda de soluciones de diseño arquitectónico a nivel de manzana.
El análisis de un edificio de oficinas considerando el ángulo sólido de cielo junto a las obstrucciones solares, es un ejemplo tratado por este autor para abordar estas materias (Capeluto, 2003). El ‘potencial solar’ depende del ‘envolvente solar’ y se define como aquel manto invisible que sigue la inclinación de los rayos solares hasta su incidencia sobre el plano de las edificaciones. Capeluto et al. han desarrollado el concepto de ‘volumen solar’ a través de modelos computacionales para analizar tejidos urbanos con un máximo de construcción permitida sin alterar el acceso solar a edificios y espacios públicos vecinos, en un tiempo predeterminado (Capeluto y Shaviv, 2001).
En el caso de Chile, Osorio analiza la capacidad de generar sombras en los espacios intermedios de los edificios situados en la ciudad de Antofagasta, en una región del norte del país. Este autor, establece la conveniencia de considerar en el proyecto los sombreamientos por los beneficios obtenidos en una ciudad con muy alta radiación solar (Osorio, 2012).
Una aproximación convencional para el manejo de las ganancias solares y consiguiente demanda energética al interior de los edificios ha sido la optimización de la envolvente arquitectónica, mediante la orientación del edificio, la relación entre el lleno y vacío, los ventanales y elementos adicionales de control solar en climas cálidos (Gulati, 2012). Esta orientación se centra en criterios de eficiencia y ahorro energético de las edificaciones. Un aspecto diferente y menos tratado que el anterior, y que será la materia principal de este artículo, se refiere a las ganancias solares para captarlas y emplearlas en el acondicionamiento térmico del edificio, sea mediante técnicas pasivas o activas.
Los autores revisados analizan modelos de edificios insertos en manzanas de una ciudad o barrios y para ello es fundamental entender la norma urbanística que entrega las condiciones de urbanización del suelo y de edificación, y la organización espacial en una ciudad. Para examinar lo que ocurre en Chile, se analizará la norma existente en la Ordenanza General de Construcciones y Urbanización (OGUC).Art 09 tabla 1Tabla 1: Distanciamiento al medianero según altura de edificación y existencia de vano en la fachada (fuente: OGUC, Art. 2.6.3 [diciembre 2014]).
Norma Urbanística chilena asociada al soleamiento y sombreamiento. Dada la naturaleza divergente de intereses públicos e intereses privados que actúan sobre el suelo urbanizado -y que generan una tensión dialéctica entre derecho privado y derecho urbanístico (Cordero, 2008)-, se hace necesario analizar el concepto de acceso solar en la normativa chilena. En el derecho urbanístico chileno, está consagrado el derecho a luz solar para las edificaciones, concepto que difiere del acceso solar, pues el primero se centra en el espectro visible de las diferentes bandas de radiación. La importancia de evaluar la radiación solar radica precisamente en expandir la mirada de la actual normativa urbanística hacia la posibilidad de captación solar que trascienda la banda del espectro visible, como una fuente energética limpia y renovable integrada al edificio (Cárdenas, 2009).
Art 09 tabla 2Tabla 2: Ángulo de rasantes establecidos por la norma para cada agrupación de región en Chile (fuente: OGUC: Art. 2.6.3 [diciembre 2014]).En relación al espacio entre los edificios, sean de dominio privado o público, la OGUC (MINVU, 2014; DDU, 2006) ha fijado tradicionalmente límites para regular las edificaciones desde una perspectiva urbana. El artículo 2.6.3 de la OGUC se refiere a los distanciamientos y ‘rasantes’3 aplicables a la región en la cual se emplace el proyecto. En la tabla 1 se observan distancias al medianero que son indiferentes a la región en la cual se emplace el proyecto.
La rasante se aplica en forma diferenciada según tres regiones geográficas, tal como se indica en la tabla 2, en la cual se inscribe el largo territorio nacional continental situado entre la latitud 17°30 ́ y 56°30 ́aproximadamente.
En las últimas décadas en Chile, las tendencias hacia maximizar la rentabilidad de la inversión inmobiliaria han provocado formas edilicias inscritas en una norma urbanística que ocasionan resultados formales poco armónicos (imagen 2).
En respuesta a ello, surgen los artículos 2.6.11 al 2.6.13 de la OGUC que declaran manifiestamente una preocupación estética en la expresión formal del edificio4. Esto lleva a una reformulación de la norma urbanística para velar por una armónica configuración volumétrica en la arquitectura situada en zonas con edificación aislada (Ugarte, 2015)5. Se pretende de este modo, mitigar un problema morfológico a cambio de incrementar la densidad, tal como se indica en el articulado 2.6.11.
No obstante, se fija un límite a la altura otorgado por las sombras arrojadas del edificio y se incorporan dos conceptos volumétricos para ello: el ‘volumen teórico’6 y el volumen proyectado o ‘volumen de la edificación’7, como se indica en los Artículos 2.6.11 y 2.6.12. El Art. 2.6.13 indica el procedimiento para el cálculo de sombras, precisando ángulos y valores límites de extensión aplicables sobre un plano imaginario, paralelo a la pendiente del terreno, como indica la tabla 3.
Art 09 tabla 3Tabla 3: Ángulos prescritos y extensión máxima para cálculo de sombras sobre planos paralelos a la pendiente promedio del terreno (fuente: elaboración propia con base en el Art. 2.6.13 de la OGUC [diciembre de 2013]).Del análisis de estos Artículos se deduce que hay una preocupación formal por el edificio singular y el sombreamiento de éste hacia los edificios vecinos. En el procedimiento de cálculo se descuenta la superficie de sombra que cae sobre el espacio público, lo cual tendría como resultado el incremento en la superficie edificada del volumen proyectado. Tal situación puede beneficiar a un edificio singular en el aumento de la densidad, pero no a los edificios vecinos, pues la sombra se alarga de forma ficticia para poder subir la constructibilidad. Ello tiene efectos directos en los edificios porque reduce el potencial de radiación solar incidente sobre las fachadas. Se postula que aún puede mejorarse la normativa incorporando una preocupación explícita energética, de captación solar, para fines pasivos o activos, como un aporte más a la construcción de una ciudad sostenible.Art 09 imagen 2Imagen 2. Edificios ‘lustrines’ derivados de la aplicación normativa de rasantes en entornos de alta densidad. Sector Apoquindo, Las Condes, Santiago (fuente: J. P. Vásquez).
Análisis crítico de la normativa mediante una simulación energética solar en fachadas de un proyecto. Un modelo es construido para iniciar un análisis crítico de esta normativa.
Este modelo se basa en un proyecto arquitectónico hipotético, compuesto por dos edificios idénticos, A y B, pero con cambio de orientación cardinal (norte- sur, este-oeste) y situado en dos predios vecinos. Sobre este modelo, a fin de comparar las sombras arrojadas sobre los suelos y fachadas, se aplican las rasantes de acuerdo con tres localizaciones de diferente latitud. En la imagen 3 se muestran las sombras y rasantes. Se escogen tres ciudades chilenas emplazadas en cada una de las agrupaciones regionales: Antofagasta (Lat. -23°38 ́ y Long- 70°24 ́), situada en la agrupación Norte; Santiago (Lat. -33°26 ́ y Long. -70° 40 ́), situada en la agrupación Centro; y Puerto Montt (Lat. -41°28 ́ y Long. -72°56 ́), situada en la agrupación Sur.
La trayectoria solar de las tres ciudades representadas en la imagen 4, muestra en la proyección estereográfica una evidente diferencia en la heliofanía, tanto para el solsticio de invierno como el solsticio de verano. A medida que la latitud sube, las horas de sol se reducen en invierno respecto de las latitudes más bajas. A la inversa, se produce un aumento de las horas de sol en el verano en latitudes más altas. Una primera observación indica que en invierno hay más horas sin sol y frías en latitudes altas respecto a latitudes bajas, periodo en que se demanda más calefacción e iluminación para vivir. Una segunda observación es que la altura del sol es más baja en invierno que en verano y, comparativamente a nivel regional, es aún más baja en las ciudades de mayor latitud. Por ejemplo, en Puerto Montt la altura solar es menor en relación con Antofagasta.Art 09 imagen 3Imagen 3. Rasante OGUC y sombra proyectada según zonas normativas: norte, centro y sur (fuente: elaboración propia).
Art 09 imagen 4Imagen 4. Cartas solares en las ciudades de Antofagasta, Santiago y Puerto Montt (fuente: elaboración propia).Cabe la pregunta: ¿Cómo incide la norma urbanística en las sombras arrojadas sobre fachadas y espacios intersticiales?
En la imagen 5 se muestra en planta el modelo con el edificio A y B y se indican las sombras proyectadas según la aplicación de la norma urbanística para cada agrupación regional o zona: Norte, Centro y Sur. Se observa que, a medida que sube la latitud, la sombra arrojada es más larga y viceversa, en todas las orientaciones cardinales pertinentes: Este, Oeste y Sur. Las sombras del edificio A caen sobre el edificio B y viceversa, en sentido Este y Oeste respectivamente. Asimismo, la sombra del edificio B cae sobre espacio privado perteneciente a los predios y sobre el espacio público o calle, en el sentido Este y Sur. Por tanto, hay una interacción entre edificios y espacios, sean de dominio privado o público, que tiene un efecto en el acceso del sol y que puede traducirse en calor y luz para ambos espacios: interior y exterior.
Se abren nuevas interrogantes: ¿A qué época del año corresponden las sombras arrojadas, según la aplicación normativa del artículo 2.6.13? ¿Cuál es el efecto de esta sombra sobre el potencial solar energético en las fachadas? ¿Cómo afectaría el potencial energético al proyecto si se cambia su emplazamiento en cada una de las tres agrupaciones de regiones?Art 09 imagen 5Imagen 5. Modelo de edificios vecinos A y B y aplicación normativa de sombras según artículo 2.6.13 para cada agrupación de regiones: Norte, Centro y Sur (fuente: elaboración propia).
Art 09 imagen 6Imagen 6. Simulación energética solar en fachadas y espacios intersticiales (dominio privado y público) entre edificios, para las ciudades de Antofagasta, Santiago y Puerto Montt (fuente: elaboración propia).Resultados. Un análisis geométrico mediante la carta solar indica que las sombras corresponden al equinoccio, vale decir, es una situación intermedia entre los solsticios de verano y solsticio de invierno respecto de la fachada sur. De lo anterior, se deduce que las sombras proyectadas sobre el suelo urbano serán menores que la sombra proyectada en invierno, porque en esa última época la sombra es más larga. Por consiguiente, los vecinos de la manzana ubicada hacia el sur se verán afectados en su potencial energético, porque ello repercute directamente en una reducción de luz y calor proveniente de la radiación solar, aunque la aplicación de la normativa no lo refleje así.
Para conocer el efecto de la sombra sobre el edificio y espacios intersticiales en forma tridimensional (a diferencia de la OGUC que plantea una geometría de cálculo en dos dimensiones), se realizó una simulación energética solar en el proyecto, para cada localización mencionada, mediante un modelo tridimensional simplificado. En la imagen 6 se muestra una simulación energética de la radiación solar incidente promedio día para el equinoccio, que indica la normativa (Beckers, 2012) (Heliodon 2TM). El efecto resultante de la radiación solar es diferente según sea el plano donde incide: plano horizontal (suelo) o plano vertical (muros). La mayor irradiación absoluta (kWh/m2) ocurre sobre el plano horizontal respecto al vertical y, simultáneamente, en latitudes más cercanas al Ecuador, debido al ángulo más ortogonal del rayo solar.
Sin embargo, la mayor irradiación en las fachadas ocurre en latitudes más altas, como Puerto Montt.


Art 09 imagen 7Imagen 7. Síntesis de sombras proyectadas para el equinoccio en Chile sobre espacio intersticial y fachadas en las tres agrupaciones regionales (fuente: elaboración propia).Los resultados de simulación se expresan también en superficies de sombras para comparar las obstrucciones solares en fachadas y en los espacios entre edificios, representado en la imagen 7.
Para responder a la interrogante de cómo afectaría el potencial energético al proyecto si se cambia su emplazamiento en cada una de las tres agrupaciones de regiones, se graficó en la imagen 8 la irradiación total del modelo, de la fachada poniente y del espacio intersticial. Se ratifica que hay un mayor potencial energético en el espacio intersticial en Antofagasta que en Puerto Montt. Al contrario, habría un mayor potencial en fachadas en la ciudad austral respecto de la primera.
La comparación de la oferta energética entre la ciudad del norte (Antofagasta) y la ciudad del sur (Puerto Montt) muestra una diferencia de un 50% más en fachadas y un 30% menos en el espacio entre edificios, lo que da un total de un 20% de diferencia entre el potencial de ambas ciudades.

Art 09 imagen 8Imagen 8. Potencial energético según ciudades para el equinoccio en Chile sobre espacio intersticial y fachada poniente (fuente: elaboración propia).Conclusiones. Como primera conclusión, se observa una diferencia entre la sombra que recae sobre el espacio intersticial y aquella que recae en fachadas, luego de aplicar la simulación energética solar según normativa OGUC. A mayor latitud se observa una mayor superficie de sombra en espacio entre edificios y levemente menor sombra en fachadas. Además, se concluye que el mayor potencial energético de las fachadas se encuentra en la ciudad más austral.
Esta observación abre un enorme potencial energético para explorar diseños de fachadas activas energéticamente para logros de política energética en Chile: la Eficiencia Energética y la generación de Energías Alternativas Renovables No Convencionales, ERNC (Ministerio de Energía, 2014). Por lo anterior, cobra relevancia el estudio de la normativa urbanística que vele por el resguardo de las condiciones espaciales en la actividad inmobiliaria, para captar energía limpia como es la solar. Particularmente, en la región austral chilena.
Finalmente, una recomendación de tipo normativo indica que incorporando el potencial energético asociado a la densidad en altura, se podrían regular condiciones de acceso solar. Las superficies de captación solar varían según la zona normativa donde se encuentren y también según paramento (vertical u horizontal) y espacios de la arquitectura.


NOTAS AL PIE

1 Este artículo es resultante del proyecto de investigación FONDECYT Regular 1130-139 denominado: “Aprovechamiento energético solar en fachadas de edificios integrando el entorno urbano...” La Investigadora Responsable es L. A. Cárdenas y los coinvestigadores, J. P. Vásquez y L. Morales. Los autores agradecen el financiamiento otorgado por CONICYT – FONDECYT.
2 La latitud, longitud, altura, condiciones atmosféricas y localización geográfica determinan igualmente la intensidad de radiación solar en un lugar, pero este trabajo analizará específicamente las condiciones morfológicas arquitectónicas del entorno urbano como un elemento que obstruye o facilita el acceso al sol.
3 ‘Rasante’: recta imaginaria que, mediante un determinado ángulo de inclinación, define la envolvente teórica dentro de la cual puede desarrollarse un proyecto de edificación. Fuente: OGUC (diciembre 2014).
4 ...“Artículo 2.6.11. Con el fin de evitar diseños con planos inclinados de los edificios producto de las rasantes a que se refiere el artículo 2.6.3. ... las edificaciones aisladas podrán sobrepasar opcionalmente éstas siempre que la sombra del edificio propuesto, proyectada sobre los predios vecinos no supere la sombra del volumen teórico edificable en el mismo predio...”(DDU, 2006). “Artículo 2.6.12. Para los efectos de calcular la sombra proyectada sobre los predios vecinos bastará con medir la superficie de ésta. Las áreas adyacentes con uso espacio público no se contabilizarán en dicho cálculo, a pesar
de que el volumen teórico planteado les proyecte sombra. En ningún caso el proyecto podrá superar las superficies de sombra parciales que proyecta el volumen teórico hacia las orientaciones, oriente, poniente y sur, ni por ende la superficie de sombra total producida por dicho volumen teórico edificable en el predio, así como tampoco su altura total ...”.
5 José Ramón Ugarte (arquitecto), entrevista con coautor sobre estas modificaciones normativas, 19 de agosto de 2015.
6 ‘Volumen teórico’: volumen o envolvente máxima, expresado en metros cúbicos, resultante de la aplicación de las disposiciones sobre superficies de rasante, distanciamientos, antejardines y alturas
máximas, cuando las hubiere, en un terreno determinado.
7 ‘Volumen de la edificación’: volumen resultante de unir los planos exteriores de una edificación para los efectos de representar la sombra que proyecta sobre los predios vecinos.


REFERENCIAS

Beckers, B., ed. 2012. Solar energy at urban scale. Londres: ISTE.
Cárdenas, L.A. 2009. “El derecho de acceso solar: Exploración de mecanismo de regulación.” En El nuevo marco legal para el cambio climático, ed. P. Moraga, 85-91. Santiago: Centro de Derecho Ambiental, Universi- dad de Chile.
Capeluto, I.G. 2003. “The influence of the urban environment on the availability of daylighting in office build- ings in Israel.” Building and Environment 38 (5): 745-752.
Capeluto, I.G. y E. Shaviv. 2001. “On the use of ‘solar volume’ for determining the urban fabric.” Solar Energy 70 (3): 275-280.
Cordero, E. 2008. “El derecho urbanístico chileno y la garantía constitucional de la propiedad.” Nomos 2: 91-112. DDU. 2006. Normas urbanísticas, rasantes, volumen teórico, sombra proyectada. Circular Ordinaria 0193. Santiago: División de Desarrollo Urbano, Ministerio de la Vivienda y Urbanismo [Chile].
Gravagnuolo, B. 1998. Historia del urbanismo en Europa: 1750-1960. Madrid: Akal.
Gulati, N. 2012. “Efectividad en función de los costos en sistemas HVAC a partir de la optimización de la envol- vente arquitectónica.” AUS 11: 14-17.
Knowles, R.L. 1974. Energy and form: An ecological approach to urban growth. Cambridge: The MIT Press. Martínez, R. 2013. Tenochtitlán: Una metrópolis pre-hispánica: 1325-1522. Un paradigma de desarrollo urbano. Santiago: Editorial Universidad Central.
Ministerio de Energía. 2014. Agenda de energía: Un desafío país, progreso para todos. Santiago: Ministerio de Energía [Chile].
MINVU. 2014. Ordenanza general de construcciones y urbanización. Santiago: Ministerio de la Vivienda y Urbanismo [Chile]. (consultado el 04.04.2014).
Osorio, E. 2012. “Espacios intermedios en Antofagasta: Relación de la arquitectura con su contexto.” AUS 12: 10-13.
Vitruvio, M.L. 1955. Los diez libros de la arquitectura. Barcelona: Editorial Iberia.

The influence of understanding gravity as a physical fact in the configuration of the architectonic space.

 RESUMEN / Es habitual fundamentar la explicación de la evolución de la arquitectura en el desarrollo técnico de los tipos estructurales que han hecho posible, en cada momento de la historia, un planteamiento espacial concreto. Sin embargo, este enfoque parece olvidar que todo logro práctico se fundamenta siempre en una intuición o conceptualización previa derivada de la observación de la realidad. El presente artículo ahonda en la hipótesis -indemostrable más allá de la reunión de una serie de indicios razonables- de que la evolución de la representación científica sobre la gravedad como realidad física ha influido en la configuración de los sistemas estructurales que han definido el espacio arquitectónico a lo largo del tiempo. A tal efecto, se presenta en paralelo la evolución de la estructura espacial en la arquitectura desde la prehistoria hasta la modernidad y el progreso del conocimiento científico sobre la gravedad desde Aristóteles hasta Einstein.

ABSTRACT / The explanation about the evolution of architecture is often based on the technical development of the structural types which have resulted, in every historical moment, in a specific spatial approach. However, this approach seems to forget that any practical achievement is always based on intuition or in a prior conceptualization emerged from the observation of reality. This article delves in deeper in the hypothesis that the evolution of the scientific representation of gravity as a physical reality has influenced the configuration of structural systems that have defined architectural space throughout time. For such purpose, a simultaneous presentation is made of the evolution of spatial structure in architecture since prehistory to modernity, and of the advance of scientific knowledge about gravity from Aristotle to Einstein.


Oscar Linares de la Torre. Arquitecto, Universidad Politécnica de Catalunya, España.
Máster en Proyectos Arquitectónicos, Universidad Politécnica de Catalunya, España.
Doctor Arquitecto, Universidad Politécnica de Catalunya, España.
Profesor Asociado del Departamento de Proyectos Arquitectónicos, Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, Universidad Politécnica de Catalunya, España.
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Palabras clave/ Arquitectura, física, gravedad, estructura.
Keywords/ Architecture, physics, gravity, structure.
Recepción/ 27 abril 2015
Aceptación/ 26 mayo 2015

Art 08 imagen 1 3 Imagen 1. “Pondus” (peso); “gravitas” (gravedad). Fuente: Newton, I., 1685. Philosophiae Naturalis Principia Mathematica. Manuscrito original. The Royal Society, Ref. No.: MS/69, folio 3 (Definition VIII), London (fuente: el autor). Imagen 3. Detalle de la estructura de cubrición inclinada del pórtico de acceso del Pantheon (fuente: Montaje del autor a partir de un dibujo de Andrea Palladio publicado en Waddell, G., 2008. Creating the Pantheon: design, materials and construction. “L’Erma” di Bretschneider, Roma, p. 243).INTRODUCCIÓN. Es habitual fundamentar la explicación de la evolución de la arquitectura en el desarrollo técnico de los tipos estructurales que han hecho posible, en cada momento de la historia, un planteamiento espacial concreto. Según esta idea, el desarrollo técnico se ve motivado por las aspiraciones espaciales de cada época y, al mismo tiempo, éstas serían propiciadas por aquél. Sin embargo, este enfoque parece olvidar que todo logro práctico está invariablemente fundamentado en una intuición o conceptualización previa, derivada de la observación de una realidad física concreta. Desde la Grecia clásica la ciencia se encarga de esta labor.
El presente artículo ahonda en la hipótesis -indemostrable más allá de la reunión de una serie de indicios razonables- de que la evolución de la representación científica sobre la gravedad como realidad física ha podido influir en la configuración de los sistemas estructurales que han caracterizado las diferentes concepciones espaciales2 que se han ido desarrollando a lo largo de la historia. A tal efecto, se han rastreado, de manera inédita y recurriendo la mayor parte de las veces a las fuentes originales (imagen 1), las ideas científicas que se han elaborado en torno al hecho gravitatorio desde Aristóteles hasta Einstein.
Art 08 imagen 2Imagen 2. Vista del trilito 53-54 del Stonehenge (Salisbury, Reino Unido. 3.100-1.100 a.C.) desde el interior del Sarsen Trilithons Horseshoe (fuente: el autor).EL PESO Y LA CAÍDA COMO FENÓMENOS GRAVITATORIOS FUNDAMENTALES EN LA FÍSICA Y LA ARQUITECTURA. En sus inicios, la arquitectura se desarrolla desde la pura intuición, pues la física como forma objetiva del conocimiento humano no aparece prácticamente hasta la antigüedad clásica. Son los filósofos griegos quienes conceptualizan esas intuiciones sobre la realidad física del mundo.
La física de Aristóteles (386-322 a.C.) fue la más influyente posteriormente. En su física se distinguen dos tipos de movimiento: el de origen natural, que se produce siempre en vertical (la caída libre de los cuerpos graves es un caso concreto) y el de origen artificial, de componente horizontal. Se descubre que, desde el más tosco trilito prehistórico (imagen 2) hasta el más refinado pórtico griego, aún con anterioridad a cualquier formulación física teórica y en línea con la física aristotélica, la arquitectura de este primer periodo expresa la contraposición entre la verticalidad de la gravedad -al mantener erguido el soporte- y la horizontalidad de la cubrición -al desplazar horizontalmente hasta los apoyos el peso de la materia que cubre el espacio-.
Igual que sus contemporáneos, Aristóteles no identifica la gravedad como una ley natural, sino que la confunde con los fenómenos de la caída y el peso, dos estados distintos del movimiento natural de la materia grave, la primera en acto y el segundo en potencia. El fenómeno de la caída se explica como el movimiento natural de los cuerpos pesados hacia su lugar propio, el centro de la tierra, siguiendo siempre la línea que une el cuerpo con el centro del mundo, una dirección que identificamos con la noción de verticalidad; el peso aparece cuando esta tendencia natural se ve impedida por algún motivo. La satisfacción de la necesidad estructural que plantea la cubrición espacial se resuelve por medio de la sección del elemento de cubrición, que debe ser capaz de resistir los esfuerzos de flexión provocados por su propio peso a fin de evitar su caída. Sin embargo, esto deviene particularmente difícil cuando el material empleado tiene un gran peso propio, no posee una adecuada resistencia a flexión y necesita constituirse como un único elemento, como ocurre con el dintel pétreo empleado en la arquitectura monumental de este periodo.
Aunque posible, esta operación espacial presenta una enorme dificultad de orden estructural. Quizá la preferencia de esta primera etapa arquitectónica por el espacio exterior, por definición descubierto y definido principalmente por terrazas, pórticos y muros, pueda atribuirse a la dificultad estructural que plantea la cubrición de grandes espacios, incluso cuando se emplean materiales más ligeros y resistentes a flexión dispuestos de manera inclinada (imagen 3).
Art 08 imagen 4Imagen 4. Trayectorias de un proyectil terrestre y de un cuerpo celeste bajo la acción de la gravedad terrestre (fuente: NEWTON, I., 1728. A treatise of the system of the world, translated into English. F. Fayram, London, p. 6. Fotografía del autor).LA CURVATURA COMO CUALIDAD INHERENTE DE LA GRAVEDAD FÍSICA Y ARQUITECTÓNICA. Los romanos son los primeros en distinguir la ley de la gravedad del fenómeno del peso, la gravitas del pondus. Identifican la primera como la causa del segundo. Aunque durante dos siglos se limitan a reproducir el conocimiento físico elaborado por los filósofos griegos, durante la primera época imperial resurge el interés por los temas propios de la física. Interesa aquí la obra de Mestrio Plutarco (50-120 d.C.) quien, contraviniendo a Aristóteles, propone que la causa de la esfericidad y el movimiento circular de los planetas debe ser la misma que la que impele a los cuerpos pesados a caer hacia el suelo.
El declive de la hegemonía romana frena el desarrollo del conocimiento científico y, durante más de mil años, no se produce apenas ningún avance. Sin embargo, en el siglo XVII, Niccolo Fontana Tartaglia (1500- 1557) advierte que la trayectoria rectilínea de los proyectiles terrestres descrita por Aristóteles debe ser curva en todo su desarrollo; Galileo (1564-1642) descubre que esta curvatura es parabólica; Kepler (1571-1630) describe la órbita elíptica de los planetas; y, finalmente, Newton (1642-1727) demuestra, en sus Philosophiae Naturalis Principia Mathematica publicado en 1686, que el origen y la causa de todos estos movimientos curvos, tanto terrestres como celestes, así como la esfericidad de los planetas, es la gravedad (imagen 4).


Art 08 imagen 5Imagen 5. Pantheon De Roma: el espacio arquitectónico como espacio interior (fuente: Belardi, G., 2006. Il Pantheon: storia, tecnica e restauro. Betagamma, Roma).La intuición romana de la curvatura inherente de la gravedad induce a considerar seriamente la conveniencia de introducir una cierta directriz curva en los elementos de cubrición espacial. La gran cúpula del Pantheon de Adriano (Roma, 118-128 d.C.) (imagen 5), sorprendentemente temprana en la historia de la arquitectura abovedada3 y la mayor jamás construida con hormigón sin armar -de más de 43 metros de diámetro interior-, empieza a construirse en el año 118 d.C., aproximadamente veinte años después de que Plutarco pusiera por escritos sus intuiciones sobre el fenómeno gravitatorio.
Siendo el emperador Adriano una persona cultivada tanto en la filosofía natural como en la arquitectura y la construcción, y dado el supuesto alto grado de implicación que habría tenido en el diseño de la gran cúpula, parece lícito advertir en esta coincidencia temporal una relación causal más que casual.
La estructura arquitrabada deja paso entonces a las formas estructurales curvas, como el arco de descarga, la bóveda o la cúpula, en las que la traslación horizontal de las cargas hacia los soportes verticales se produce de un modo progresivo. No se trata ya de luchar contra la gravedad ni de oponerse a ella, sino de encauzarla.
Art 08 imagen 6Imagen 6. Sección constructiva del Pantheon, por Alberto Terenzio (fuente: Waddell, G., 2008. Creating the Pantheon: design, materials and construction. “L’Erma” di Bretschneider, Roma, p. 308).La tendencia a la caída de la materia que conforma la cubrición comprime la masa y fija su postura. Su estabilidad queda de este modo garantizada por geometría y cohesión interna. La concentración de peso en la parte inferior de la estructura contribuye a contrarrestar el empuje lateral que la cubrición curva transmite al soporte. Antaño considerados como una amenaza para el hecho constructivo, el peso y la caída devienen así en garantía de la estabilidad estática (imagen 6).
Es en la posibilidad de cubrir grandes espacios con cierta solvencia y en la necesidad de disponer de masivos soportes a fin de contrarrestar los empujes laterales, donde reside la preferencia de la arquitectura durante casi dos mil años por el espacio interior, por definición cerrado y aislado de su entorno.
LA CRISIS DE LOS ATRIBUTOS CLÁSICOS DE LA GRAVEDAD EN LA FÍSICA Y LA ARQUITECTURA. Distintos hallazgos teóricos, experimentales y observacionales realizados a lo largo del siglo XIX acaban por invalidar los fundamentos de la explicación newtoniana de la gravitación sin que se vislumbre teoría alternativa alguna.4 Esta crisis teórica se traslada también al ámbito de la arquitectura, que pone en duda los atributos gravitatorios hasta ese entonces característicos de la estructura clásica: la necesidad del peso y la condición del apoyo. El siglo XIX es el siglo del hierro. Aunque era conocido desde antiguo, su industrialización le otorga un nuevo rol en la construcción. Posee la capacidad de concentrar grandes esfuerzos en secciones muy reducidas, logrando una respuesta mecánica máxima con el mínimo de materia. Lejos de su condición abstracta, el cálculo matemático se adentra en el ámbito de la forma al identificar cada uno de los vectores con que se representan las fuerzas que actúan sobre la estructura con una barra metálica. La estructura como conjunto de elementos masivos, pesantes y de una cierta dimensión que soportan a compresión la acción de la gravedad por medio de su sección, da paso a una nueva concepción estructural basada en la acción solidaria de una gran cantidad de barras o elementos cortos, rígidos, rectos y de mínima sección. La masa deja paso a la línea, lo que se traduce en una disminución real y aparente al mismo tiempo del peso de la estructura: se logra construir más espacio con menos gravedad (imagen 7).
Art 08 imagen 7Imagen 7. Vacío interior de la gran nave central del Palais des Machines de la Exposición Universal de París de 1889, del arquitecto Charles Louis Ferdinand Dutert (1845-1906) y el ingeniero Victor Contamin (1840-1893) (fuente: Giedion, S., Georgiadis, S., 1995. Building in France, building in iron, building in ferro-concrete. Getty Center for the History of Art and the Humanities, Santa Monica, p. 140).LArt 08 imagen 8Imagen 8. Visión del apoyo del pórtico sobre la articulación inferior del Palais des Machines (fuente: Thorne, R. (ed)., 2000. Structural Iron and steel, 1850-1900. Ashgate Editorial, Aldershot, p. 263).a introducción de articulaciones y contactos tangenciales en lugar del simple apoyo horizontal altera la relación clásica entre carga y soporte. Esto permite que estructuras enormes aparenten descansar delicadamente sobre el suelo o incluso simulen mantenerse ingrávidamente suspendidas en el aire. Dado que la ponderación visual de la pesantez de cualquier cubrición estructural se establece inconscientemente en relación a la robustez del soporte –presuponiendo su sección proporcional a la carga y considerando la masividad de su parte inferior como una garantía de estabilidad-, la minimización del soporte contribuye al aligeramiento aparente de la estructura en su conjunto (imagen 8).
El encauzamiento de la gravedad por medio de líneas de fuerza en celosía hace que la estructura deje de ser un límite infranqueable de contención espacial. El espacio, cada vez de mayor volumen y dimensión, ya no se encuentra encerrado en el interior de la masa sino que, en total transitividad visual y lumínica con el exterior, se abre y se expande más allá de los delgados elementos que lo definen (imagen 9). Es el cerramiento, libre ya de toda función mecánica, el que debe delimitar visualmente y proteger homeostáticamente el espacio.







Art 08 imagen 9Imagen 9. Fachada de la Avenue de la Bourdonnais del Palais des Machines, durante la demolición (fuente: Imagen disponible en http://www.studyblue.com/notes/note/n/midterm/deck/10942417. Consultado el 1 febrero 2015).LArt 08 imagen 10 11Imagen 10. Le Corbusier, estructura Dom-Inó (1914-1915): en este dibujo consiguió resumir y expresar los principales atributos espaciales y gravitatorios de la estructura reticular moderna (fuente: Giedion, S., 1975. Espacio, tiempo y arquitectura: el futuro de una nueva tradición. Editorial Dossat, Madrid, p. 540). Imagen 11. El espacio arquitectónico como espacio interior en continuidad con el exterior definido por dos planos horizontales. Vista de la Neue Nationalgalerie de Berlín de Mies van dr Rohe (1962) desde la Potsdamer Straße (fuente: Jäger, J., 2001. Neue Nationalgalerie Berlin: Mies van der Rohe. Hatje Cantz, Ostfildern, pp. 1-2).A ABSTRACCIÓN CONCEPTUAL Y FORMAL DEL FENÓMENO GRAVITATORIO. Tras un siglo de incertidumbre en la representación científica de la gravedad, a principios del siglo XX Albert Einstein propone un nuevo y revolucionario modo de conceptualizar el espacio y el fenómeno gravitatorio. Gracias a las vanguardias artísticas europeas de principios de siglo, por vez primera en la historia el trasvase del nuevo conocimiento científico al ámbito de la arquitectura se produce de un modo consciente y coincidente en el tiempo.
La revolucionaria noción física de espacio- tiempo desarrollada por Hermann Minkowski (1864-1909) y Albert Einstein (1879-1955) influye sobremanera en el desarrollo de la espacialidad arquitectónica moderna: el espacio se abre al exterior sin perder su carácter interior, combinando la transitividad y la apertura propias del siglo XIX con la dicotomía espacial entre interior y exterior que caracteriza a las etapas anteriores. El interior y el exterior ni se segregan ni se funden sino que, manteniendo su propia entidad, se vinculan entre sí de un modo continuo.
La estructura reticular en esqueleto se convierte en el sistema estructural que hace posible esta continuidad espacial horizontal. No en vano, Le Corbusier patenta su estructura Dom-Inó en 1915 (imagen 10), sólo un año antes de que, tras una década de intensa investigación, Einstein publique su famosa teoría de la relatividad general. La estructura reticular se caracteriza por definir el espacio moderno -continuo, homogéneo e isótropo- únicamente por medio de dos planos horizontales: el de suelo y el de techo. A fin de garantizar esta continuidad, la presencia de los elementos verticales de soporte y compartimentación se minimiza al máximo en número y sección. El límite entre interior y exterior deja de ser algo definido para convertirse en un espacio intermedio que, sin pertenecer propiamente al interior o al exterior, participa de ambos al mismo tiempo a fin de cerrar sin confinar, de delimitar sin limitar (imagen 11).
En su teoría de la relatividad general, Einstein presenta la gravedad como la ley fundamental que rige la relación de la masa con la estructura del espacio. Abstraída de la idea de gravedad como una fuerza de atracción mutua entre masas, la gravitación einsteiniana descansa sobre dos ideas fundamentales: la curvatura del espacio- tiempo por acción de la masa y la flotación libre de la masa en el espacio-tiempo. En un ejercicio de abstracción de la experiencia cotidiana sin precedentes, Einstein asocia la caída de los cuerpos graves con la flotación libre y despoja con ello al peso de su ancestral origen gravitatorio, relacionándolo exclusivamente con la física del estado sólido. La gravitación einsteiniana sustituye la pesantez por la levedad y la caída por la flotación.
La arquitectura incorpora esta gravedad leve a una forma estructural que, por medio de la abstracción, se despoja de cualquier elemento tectónico que pueda hacer referencia a la gravedad clásica. Ya no se trata de oponerse a la pesantez por medio del aligeramiento real, sino de negarla por medio de una aparente levedad formal.5 La planeidad de la cubrición moderna responde a esta voluntad. Durante un milenio y medio, la arquitectura había encontrado en la inherente curvatura de la gravedad la solución al problema de la cubrición espacial. La ausencia de signos que revelen su naturaleza estructural, la ambigüedad –cuando no ocultación- de su verdadera constitución material y la aparente facilidad con que la tecnología moderna resuelve la cubrición de grandes áreas, permite abstraer formalmente a la estructura de su propio peso (imagen 12).
Art 08 imagen 12Imagen 12. Exposición en el vestíbulo de la Neue Nationalgalerie de Berlín (fuente: Jäger, J., 2001. Neue Nationalgalerie Berlin: Mies van der Rohe. Hatje Cantz, Ostfildern, p. 78).LA GRAVEDAD EN LA ESTRUCTURACIÓN DEL ESPACIO. En el presente artículo se han apuntado, de modo muy resumido, aquellos indicios que señalan la correspondencia, no siempre lineal en el tiempo ni inmediata en lo conceptual, entre el modo de comprender la naturaleza física de la gravedad y la manera de manipular estructuralmente sus efectos sobre la materia que delimita el espacio arquitectónico.
El conocimiento científico del hecho gravitatorio no ha evolucionado de manera continua, sino sincopada. A lo largo de la historia han alternado momentos de hegemonía de grandes formulaciones teóricas y etapas de casi total vacío conceptual. Una tras otra, las teorías físicas que han intentado dilucidar la gravedad en su naturaleza y fenómenos, se han visto sistemáticamente invalidadas por la observación de nuevos fenómenos o por la formulación de nuevas concepciones teóricas que pocos puntos en común han tenido con las teorías anteriores.
La arquitectura ha manifestado siempre esta circunstancia en el desarrollo de las tipologías estructurales que han hecho posible la construcción del espacio. Es en el elemento de cubrición espacial donde se plantea el mayor reto gravitatorio de la arquitectura. Es también allí donde puede advertirse con mayor claridad la influencia de la comprensión física de la gravedad en las consecuencias espaciales de la disposición de la materia.
Evidentemente, la física aplicada que da lugar a la innovación tecnológica tiene como punto de partida una indagación teórica previa. Este artículo pretende apuntar algo más profundo: tal como afirmó Le Corbusier 6, la arquitectura no sólo debe cumplir con las leyes naturales que rigen el cosmos, sino que también debe representarlas, expresarlas, hacerlas manifiestas. Y, de entre las leyes fundamentales, la gravedad es al mismo tiempo ineludible y omnipresente.
En un momento en el que la física intenta progresar hacia una teoría unificada de la mecánica cuántica y la relatividad general, los arquitectos deberían permanecer especialmente atentos a cualquier avance. Quizá allí resida el germen de una nueva concepción espacial.


NOTAS AL PIE

1 El presente artículo deriva de la investigación desarrollada en la tesis doctoral del autor, “La estructuración del espacio arquitectónico por la gravedad y la luz”, dirigida por Carlos Ferrater Lambarri (Barcelona: Escola Tècnica Superior d’Arquitectura, Universitat Politècnica de Catalunya, 2015).
2 Según Sigfried Giedion, a lo largo de la historia se han ido sucediendo distintas maneras de comprender el espacio arquitectónico, a las que denomina “concepciones espaciales”. La primera concepción, que discurre desde la prehistoria hasta la época griega, la identifica con la capacidad del volumen de irradiar espacio. La segunda, que nace durante la época imperial romana y se prolonga hasta el siglo XVIII, la asocia con la idea de espacio como interior. La tercera, identificada con la arquitectura moderna a partir del siglo XX, se distingue por la interpenetración que se produce entre el volumen y el espacio interior. Giedion identifica, además. un periodo de transición entre las fases segunda y tercera y que corresponde al siglo XIX. El autor desarrolla esta teoría en diversas publicaciones (v. Giedion 1941, 1964, 1969).
3 El desarrollo de la tecnología no puede explicar por sí solo el auge de las formas abovedadas en general y de la cúpula en particular durante el periodo romano. Antes del Pantheon de Adriano sólo se habían construido cuatro grandes cúpulas en Roma: la cúpula de 21,50 metros de diámetros de la sala “Templo de Mercurio” en las termas de Baia (entre el 27 a.C. y el 69 d.C.), la cúpula de 13,00 metros de diámetro interior de la sala octogonal de la Domus Áurea (hacia el 65 d.C.), la cúpula de 16,10 metros de diámetro del ninfeo del Albanum de Domiciano en Alba (entre el 81 y el 96) y las rotondas de 20,00 metros de diámetro interior de las termas de Trajano (año 109). Además de la cúpula del Pantheon, de 43,50 metros de diámetro interior, Adriano erigió la cúpula de 26,3 metros de diámetro de la sala “Templo de Venus” de las termas de Baia, y la media cúpula de 16,75 metros de diámetro del Serapeum de la Quinta Adriana. Datos extraídos de Adam (1996: 200).
4 En 1831, Faraday describe el fenómeno electromagnético sin necesidad de recurrir a la noción de fuerza a distancia de Newton, hecho que evidencia la artificiosidad de un concepto que ya había sido puesto en duda a finales del siglo XVII. De hecho, el propio Newton reconoció en las revisiones posteriores a su primera edición de los Principia la necesidad de fundamentar su teoría sobre la gravitación en algo más sólido que unas misteriosas fuerzas a distancia y elaboró una explicación complementaria en la que fundamentaba el origen de dichas fuerzas en la existencia del éter. En 1887, sin embargo, Michelson y Morley publicaron los resultados de unos experimentos sobre la luz en los que se concluyó, con meridiana claridad, que el éter no existía. La gravitación universal de Newton quedó así invalidada de raíz, sin que se vislumbrase teoría alternativa alguna.
5 La ligereza se vincula aquí con la escasez de peso, mientras que la levedad se relaciona con la ausencia de peso. La diferencia conceptual entre ambas consideraciones es importante: la ligereza disminuye cuantitativamente el peso pero sigue enmarcándose cualitativamente en él; la levedad, en cambio, niega la pesantez como atributo consustancial a la materia.


REFERENCIAS

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Group Workshop (Cuerpo Taller) Methodological approach to the Introduction to Architecture Workshop.

 RESUMEN / A partir de la experiencia del equipo docente del curso Taller de Introducción a la Arquitectura de la Universidad Técnica Federico Santa María, desarrollado en Valparaíso, Chile, entre los años 2001 y 2014, el presente artículo tiene por objetivo reflexionar en torno a ciertos elementos pedagógicos considerados claves para formar a los estudiantes que inician sus carreras universitarias de arquitectura. En primer término, se presentan antecedentes sobre el curso Introducción a la Arquitectura. Luego, se introduce el concepto de ‘cuerpo taller’, el cual enfatiza la necesidad de construir experiencias educativas que permitan a los estudiantes ser protagonistas activos de su aprendizaje, capaces de responder de manera rápida y creativa a un medio exigente y en constante transformación. Posteriormente, se analizan de forma desagregada los componentes del ‘cuerpo taller’: sujeto de aprendizaje, equipo docente, ambiente de aprendizaje y tiempo. Finalmente, se reflexiona sobre las implicancias que esta propuesta de enseñanza tiene para la construcción de la autonomía y la creatividad individual en un contexto grupal.

ABSTRACTBased on the teachers’ experience with the Introduction to Architecture Workshop in Universidad Técnica Federico Santa María, developed in Valparaíso, Chile between 2001 and 2014, this article reflects on certain pedagogical elements considered key for students who are beginning their university training as architects. First of all, background information is provided on the course Introduction to Architecture. Then, the concept of group workshop (cuerpo taller) is introduced, which stresses the need to promote educational experiences based on which students can become active players of their own learning process, being able to quickly and creatively respond to a dynamic, demanding and changing environment. Subsequently, the components of the ‘cuerpo taller’ are discussed separately, including: learning subject; teachers; learning environment; and time. Finally, there are reflections on the implications of this pedagogical proposal to build individual autonomy and creativity in a group context.


Raúl Solís Figueroa. Arquitecto, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile.
Académico Universidad Técnica Federico Santa María, Chile.
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Michele Berho Montalvo. Arquitecta, Universidad Técnica Federico Santa María, Chile.
Magíster en Programación de Ambientes Urbanos Sostenibles, Università degli Studi di Ferrara. Italia.
Académica Universidad Técnica Federico Santa María, Chile. This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.
Marion Koch. Arquitecta, Universität der Künste, Berlín, Alemania.
Magister, Universität der Künste, Berlín, Alemania.
Académica Universidad Técnica Federico Santa María, Chile.
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Francisca Rodríguez Leonard. Arquitecta, Universidad Técnica Federico Santa María, Chile.
Master of Science in Architectural Lighting Design en el Royal Institute of Technology (KTH), Suecia.
Académica Universidad Técnica Federico Santa María, Chile. This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Palabras clave/ Docencia en arquitectura, sistema modular, cuerpo taller, sujeto de aprendizaje.
Keywords/ Teaching in architecture, modular system, group workshop, learning subject.
Recepción/ 5 enero 2015
Aceptación/ 10 marzo 2015


Art 07 grafico 1Gráfico 1. Ingreso de estudiantes (fuente: elaboración propia).1. LA FORMACIÓN INICIAL DE LOS ARQUITECTOS: ALGUNOS ANTECEDENTES SOBRE EL TALLER DE INTRODUCCIÓN A LA ARQUITECTURA. En el presente artículo, nos aproximaremos a la experiencia pedagógica del Taller de Introducción a la Arquitectura, el cual ha sido impartido anualmente desde 2001 hasta la actualidad a los estudiantes de primer año de la carrera de Arquitectura de la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM).


Art 07 grafico 2Gráfico 2. Porcentaje de estudiantes según tipo de establecimiento educacional (fuente: elaboración propia).A partir de su formato modular y de los conceptos que orientan el quehacer del equipo docente, este curso propone una respuesta singular a una compleja interrogante: ¿cómo potenciar la formación de los estudiantes que recién comienzan sus estudios universitarios en arquitectura? El Taller de Introducción a la Arquitectura de la UTFSM es una asignatura de formato anual impartida obligatoriamente a los estudiantes que cursan el primer año de la carrera. Este curso de enfoque práctico se desarrolla durante dos jornadas a la semana, cada una de las cuales contempla ocho horas de clases presenciales. El curso equivale a diez créditos semestrales, lo cual supone que los estudiantes deben dedicar treinta horas semanales a esta asignatura.1 Cada curso contempla la participación de aproximadamente ochenta estudiantes, pues a los sesenta y cinco nuevos ingresos de primer año se agregan aquellos que cursan la asignatura por segunda vez y los que se incorporan vía cambio interno de carrera.
La problemática de la formación inicial de los estudiantes está marcada por una serie de requerimientos prácticos y pedagógicos a los cuales se enfrenta el Taller de Introducción a la Arquitectura: el alto creditaje y carga efectiva de dedicación; el gran número de estudiantes en el curso (gráfico 1); la alta diversidad socio-cultural, geográfica y de trayectoria académica de los estudiantes (gráficos 2 y 3); y las disímiles habilidades que los mismos presentan al momento de iniciar su carrera universitaria.2
Art 07 grafico 3Gráfico 3. Porcentaje de estudiantes según zona de procedencia (fuente: elaboración propia).2. EL SISTEMA MODULAR COMO DETONANTE DEL APRENDIZAJE COLECTIVO. El Taller de Introducción a la Arquitectura persigue fundamentalmente desarrollar la creatividad de los estudiantes desde la perspectiva de la anticipación y el arrojo, dentro de un contexto académico altamente técnico y exigente (Barría, 1999). Para cumplir este objetivo, el programa del Taller asume una estructura modular.
En el marco del sistema modular, el proceso de enseñanza se organiza a partir de la sucesión de un total de diez módulos durante el año: seis módulos-ejercicio y cuatro módulos temáticos. Cada módulo tiene una duración de dos a cuatro semanas. Todos los módulos tienen un enfoque práctico y son autónomos en sus contenidos, metodologías y evaluaciones. Los módulos-ejercicio son impartidos por el equipo estable de profesores. Los módulos temáticos están a cargo de profesores invitados, quienes cuentan con el apoyo y acompañamiento continuo del equipo estable (Solís et al., 2012).
De esta manera, se estructura un sistema caracterizado por la autonomía, continuidad e independencia relativa de las unidades que lo componen. El equipo docente juega un rol fundamental al intentar hilvanar las distintas visiones aportadas por los módulos, sin necesariamente dar una coherencia, “pero sí estableciendo puentes que permitan entender el sentido de estas dimensiones que traían la otra carga e información al proceso creativo de taller”.3 Por su parte, el estudiante se ve enfrentado a una amplia diversidad de aproximaciones, lenguajes y formas de abordar la arquitectura (Solís et al., 2012).
Las exigencias de los módulos van aumentando progresivamente a lo largo del proceso, debido a que cada módulo adapta sus contenidos y metodologías considerando los aprendizajes desarrollados hasta ese momento del año (gráfico 4).
A pesar de este aumento en complejidad, el curso no es consecutivo ni dirigido, lo cual torna sumamente relevante el rol de facilitador que debe desempeñar el docente en el proceso de aprendizaje (Solís et al., 2012).
Art 07 grafico 4Gráfico 4. Diagrama general de módulos-ejercicio y módulos temáticos (fuente: elaboración propia).A través de los módulos que van intercalándose, los conceptos y métodos son aprendidos mediante la práctica y no en abstracto como contenidos teóricos. La metodología de ensayo y error va otorgando al estudiante las capacidades necesarias para elaborar estrategias operativas y concreciones en el espacio, con miras a la integración de contenidos y la adaptación al cambio. Así, la estructura modular fomenta que el estudiante desarrolle la capacidad de tomar posición frente al grupo. A partir del reconocimiento del valor de sus habilidades y conocimientos previos, el estudiante se abre a incorporar nuevos aprendizajes y a colaborar con sus pares en proyectos comunes Duarte, 2003).
El Taller se adapta a la diversidad de destrezas. El desarrollo de módulos distintos aumenta las posibilidades de que en diversos puntos el trabajo en el Taller sintonice con las inquietudes de cada estudiante, captando su atención y permitiéndole reconocer sus propias habilidades y el valor de su experiencia previa. De esta forma, se generan procesos y reflexiones propias que aportan al aprendizaje colectivo.
Art 07 imagen 1Imagen 1. Intervención frente a la universidad, segundo semestre de 2012 (fuente: Taller de Introducción a la Arquitectura, UTFSM).3. ‘CUERPO TALLER’: UNA INTEGRACIÓN DE DIFERENCIAS. En el marco del Taller de Introducción a la Arquitectura, se plantea la formación en el nivel inicial de enseñanza de la arquitectura desde la noción de ‘cuerpo taller’. Esta perspectiva permite operar de manera amplia, diversa y flexible con los estudiantes, generando situaciones de aprendizaje significativas, colectivas y complejas. El ‘cuerpo taller’ conlleva un proceso de aprendizaje complejo, basado en la conjunción de actividades diversas, y presente, dado que se caracteriza en diversas escalas, escenarios y contextos. En tanto proceso de aprendizaje colectivo, la enseñanza desde la perspectiva del ‘cuerpo taller’ busca desarrollar en los estudiantes la capacidad de construir soluciones a problemas de la vida común (Pelfini, 2007). El aprendizaje del ‘cuerpo taller’ se basa en el entendimiento del todo y de la importancia de cada una de sus partes. Cada uno de los estudiantes que integra este ‘cuerpo’ realiza un ejercicio de constante comparación y referencia, puesto que debe ser capaz de establecer dónde se encuentra en relación con sus compañeros y con el total del taller. Dado que el diseño y la creatividad no se pueden “enseñar”, pues se trata de habilidades que el estudiante debe desarrollar e interiorizar, el ‘cuerpo taller’ apunta a la idea de un ejercicio colectivo (imagen 1) que permita este tipo de aprendizajes.
La noción de ‘cuerpo taller’ se constituye desde cuatro dimensiones que se interrelacionan de manera simultánea, susceptibles de representar a través de la siguiente ecuación:
CT = SA + ED + AA + T
donde CT es el ‘cuerpo taller’, SA el ‘sujeto de aprendizaje’, ED el ‘equipo docente’, AA el ‘ambiente de aprendizaje’ y T el ‘tiempo’.
4. CT = SA + ED + AA + T
A continuación se describen las dimensiones que integran el ‘cuerpo taller’, con el fin de reconocer el impacto que cada una de ellas tiene en la ecuación total.
Art 07 imagen 2Imagen 2. Jornada de taller en terreno, segundo semestre de 2012 (fuente: Taller de Introducción a la Arquitectura, UTFSM).4.1 El sujeto de aprendizaje. Se entiende por ‘sujeto de aprendizaje’ a cada integrante del grupo de estudiantes activos en su proceso formativo, portadores de una cultura y de habilidades tanto innatas como adquiridas a lo largo de su historia personal. El aprendizaje del estudiante es comprendido como un proceso de auto- decantación de conocimientos y saberes (Solís et al., 2012), producido sobre la base de la construcción de una realidad y de un significado propios, por lo tanto relativo, único e impredecible (Vigueras, 2000).
Los estudiantes se enfrentan al Taller de primer año con expectativas, visiones e intereses comunes en relación al quehacer de la arquitectura. Este componente de afinidad y comunidad es fundamental para el aprendizaje grupal, puesto que permite que se compartan conocimientos previos, competencias, roles de trabajo y modos de aprendizaje. Cada sujeto de aprendizaje integra los contenidos nuevos y colectivos con aquellos generados en el tejido de sus experiencias anteriores y los organiza mediante un proceso personal de decantación.
Son tantos los trabajos que nos hacen juntarnos más, y al final somos todos como un solo grupo. – Y es bueno porque al final terminamos trabajando como un grupo de arquitectos (González y Berho, 2010).
Los estudiantes, en tanto sujetos de aprendizaje, sienten mayor seguridad si trabajan en un grupo del cual se sienten parte, (imagen 2) si tienen claras las funciones que deben cumplir y si cuentan con el apoyo de los docentes durante la evolución de los ejercicios. A medida que avanza el Taller, los estudiantes son capaces de añadir conocimientos a sus experiencias ya adquiridas y de ir potenciándolas gracias a los conocimientos previos y nuevos aprendizajes de sus compañeros (imagen 3). Los estudiantes integran las experiencias y aprendizajes desarrollados en el ‘cuerpo taller’ junto con los conocimientos previos y experiencias propias de su entorno y contexto. Al encontrarse y relacionarse alrededor de ochenta estudiantes, las experiencias y dinámicas son múltiples y, por tanto, aumenta la complejidad y riqueza en la integración de los conocimientos.
Art 07 imagen 3Imagen 3. Jornada de trabajo en el taller, segundo semestre de 2014 (fuente: Taller de Introducción a la Arquitectura, UTFSM).De esta forma, en las dinámicas de aprendizaje colectivo se van agregando roles. Además del rol del profesor como facilitador y del estudiante como catalizador de las experiencias, aparecen sujetos con distintas cualidades que se van puliendo, expresando y concretando como roles a lo largo del tiempo. Un ejemplo claro de esto son los estudiantes que por su actitud frente a las labores del Taller se vuelven referentes para el resto. Éstos se perfilan como líderes positivos, valorados por sus pares. De este modo, se constata que esta experiencia de mutuo aprendizaje potencia emociones positivas que ayudan a construir las bases para motivar a los estudiantes a ser creativos y superar las adversidades colectivamente, transformando el aprendizaje en un bien común (Ponce Gutiérrez, 2010).
Un profesor dice que ‘nosotros no les vamos a enseñar, los que se enseñan son ustedes’. Y esto es cien por ciento verdad, en el sentido que dentro del grupo del curso se da una dinámica donde todos aprendemos de todos al hacer consultas a nuestros compañeros. Cada compañero de Taller puede saber algo que el otro no y enseñarlo y viceversa (González y Berho, 2010).
En la modalidad descrita, la capacidad de generar respuestas creativas y conducir un proceso de aprendizaje a la vez colectivo y autónomo es fundamental. El sujeto de aprendizaje debe integrarse de forma activa y participativa, reconociendo sus propios intereses y afinidades. Por lo tanto, ser sujeto de aprendizaje implica la apertura al autoconocimiento y la acción, con miras a superar la condición de simple espectador pasivo en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Art 07 imagen 4Imagen 4. Corrección Grupal General. Jornada de Taller, primer semestre de 2014 (fuente: Taller de Introducción a la Arquitectura, UTFSM).4.2 El equipo docente. El ‘equipo docente’ cumple el rol fundamental de facilitar el aprendizaje y el desarrollo de conocimientos específicos por parte de los estudiantes que participan en el Taller. Este equipo está conformado por cinco profesores dedicados de forma estable a la asignatura. La organización modular del programa del Taller exige que los profesores estén presentes como guías y facilitadores del aprendizaje de los estudiantes durante todo el proceso.
La presencia de un equipo conformado por profesores de diversas edades y escuelas permite abordar la multiplicidad temática de los módulos, integrando miradas heterogéneas y dando espacio para que el estudiante genere una visión propia y diversa de la disciplina (imagen 4). En ese sentido, el equipo aporta diversidad en la forma de abordar el problema arquitectónico.
El equipo docente fomenta en el ‘cuerpo taller’ una dinámica de trabajo tendiente a la autoorganización, la asignación de roles claros y la discusión entre pares, involucrando el aprendizaje por descubrimiento (Bruner, 2001) tanto de las capacidades inherentes del grupo como de los contenidos específicos al tema arquitectónico que se aborda. De este modo, el equipo docente promueve que los estudiantes hagan uso de su creatividad frente a problemas desafiantes, enmarcados en tiempos y ambientes particulares.
El proceso de guía y facilitación se enfoca sobre todo en el desarrollo del proceso y sus distintas etapas y no particularmente en los resultados. En consecuencia, durante el curso de un módulo pueden producirse modificaciones según la respuesta y las necesidades de aprendizaje de los estudiantes. De la misma forma, la afinidad del equipo docente en relación a los temas tratados marca el ritmo de avance de los procesos en estudio. De este modo, la intensidad de las labores y la rapidez de respuesta por parte de los estudiantes son fundamentales, llevando al ‘cuerpo taller’ a una evolución vertiginosa a través del año.
Art 07 imagen 5Imagen 5. Jornada de Taller en terreno, módulo-temático Fenomenología, primer semestre de 2008 (fuente: Taller de Introducción a la Arquitectura, UTFSM).4.3 El ambiente de aprendizaje. El ‘ambiente de aprendizaje’ corresponde tanto a las relaciones interpersonales (Iglesias Forneiro, 2008) como al lugar físico donde éstas transcurren (imagen 5). Por una parte, las relaciones están determinadas por la generación de un ambiente de confianza dentro del Taller, condición fundamental para fomentar el desarrollo de la creatividad. Por otra, el lugar físico es un espacio mutable que determina las posibilidades materiales de los ejercicios propuestos, involucrando mobiliario, dimensiones físicas, formatos de trabajo, de entrega y de cuelga, herramientas, redes de acceso a información y conectividad.
Creemos que la capacidad de diseñar y crear no puede transmitirse ni enseñarse de forma directa. Se trata, por el contrario, de una habilidad que el estudiante debe desarrollar e interiorizar a partir de sus experiencias, colectivas e individuales, y de su propia maduración. En este sentido, el aprendizaje en el campo de la arquitectura requiere la generación de una variedad de ambientes de aprendizaje que propicien experiencias de ejercicio de la creatividad (Hertzberger, 2008) (imagen 6).
Art 07 imagen 6Imagen 6. Jornada de Taller en terreno, módulo-temático Fenomenología, primer semestre 2008 (fuente: Taller de Introducción a la Arquitectura, UTFSM).En cuanto a la construcción de relaciones interpersonales, se busca lograr una cercanía entre docentes y estudiantes, con la posibilidad de conocer particularmente los intereses e inquietudes personales de cada uno de ellos. Asimismo, a través del establecimiento de reglas y procedimientos claros, se busca generar relaciones de confianza entre el equipo docente y los estudiantes.
En relación al lugar físico, a través de los módulos se espera que el estudiante se enfrente a situaciones dinámicas, en constante transformación. Se fomenta la variedad y variaciones del espacio físico donde las actividades educativas se desarrollan (imagen 7). Así, los módulos configuran una sucesión de momentos que se repiten pero a la vez se diferencian, Permiten, de ese modo, cambiar rápidamente de una situación a otra, de un espacio físico a otro, y promueven la adaptabilidad de los estudiantes partícipes del ‘cuerpo taller’.
Art 07 imagen 7Imagen 7. Jornada en dependencias de la universidad, módulo-ejercicio Transformación en Abstracción, primer semestre de 2010 (fuente: Taller de Introducción a la Arquitectura, UTFSM).4.4 El tiempo. Consideramos el ‘tiempo’ como una variable que permite operar la diversidad de respuestas, desde las condiciones temporales preestablecidas (sistema modular anual, donde cada módulo da cuenta de un porcentaje de lo aprendido) hasta lo que entendemos por vertiginosidad o la velocidad de respuesta en ejercicios de brevísima duración, donde se ponen a prueba la creatividad y la madurez del estudiante para enfrentar desafíos específicos de respuesta acotada.
Para lograr intensidad e integración en el proceso desarrollado, se realiza una sesión diaria de ocho horas durante dos días a la semana. Este ritmo de clases se complementa con los ritmos dados por la alternación entre módulos temáticos, dirigidos por profesores invitados, y módulos-ejercicio del equipo docente estable. La misma modularidad, con sus unidades claramente diferenciadas, le da una secuencia temporal a la trayectoria del curso en el año.
La variedad de momentos en la secuencia de módulos y la manera práctica de abordarlos, logran que el estudiante transite vertiginosamente entre las distintas temáticas, de modo que el eslabón de conexión es su afinidad con lo fragmentario y lo dinámico (Bustamante, 2010).
Por esta insistencia en módulos de pregunta corta y respuesta rápida, el estudiante desarrolla capacidad de acción en escenarios diversos (imagen 8), una manera de pensar y actuar en lo incierto con una cierta naturalidad y eficiencia; crea capacidad de anticipación y, al no poseer lineamientos rígidos, genera decantaciones propias que manifiesta en avenencias por alguna de las dimensiones de estudio o de las modalidades de implementación (Solís et al., 2012). El dinamismo generado por este proceder exige al estudiante un actuar proactivo, ágil, flexible y, por sobre todo, un alto sentido de responsabilidad.
Art 07 imagen 8Imagen 8. Jornada en terreno, módulo temático Materialidad. Segundo semestre 2014 (fuente: Taller de Introducción a la Arquitectura, UTFSM).5. CONCLUSIONES Y REFLEXIONES. Partiendo de la base de que una de las finalidades de la enseñanza es fomentar la autonomía del estudiante y no su individualidad, y considerando que los estudiantes que acceden al curso no se han preparado para el lenguaje de la arquitectura, entendemos que el Taller debe trabajar como un ‘cuerpo taller’ y lograr así identificar y superar colectivamente las debilidades individuales. Desde esta premisa, cada componente que integra el ‘cuerpo taller’ aporta elementos intrínsecos a su conformación: el ‘sujeto de aprendizaje’, en tanto portador de una cultura y de habilidades innatas y adquiridas; el ‘equipo docente’, en su rol facilitador de los contenidos; el ‘ambiente de aprendizaje’, que integra relaciones espaciales e interpersonales; y el ‘tiempo’, que regula la velocidad de trabajo y la capacidad de respuesta. De esta manera, es posible manejar diversidad y complejidad, ya que no se solicitan respuestas a un individuo sino a un grupo (imagen 9), en el marco del cual cada uno debe aportar según sus capacidades e ir nivelándose en la medida de sus posibilidades, siempre con el apoyo del equipo docente.
De este modo, se fomenta que los procesos conjuntos de los integrantes del Taller sean los que construyen la experiencia del Taller, la caractericen y la determinen dinámicamente, sin dejar de lado la estructura de principios y objetivos básicos que se persiguen. Se responde así a una actualidad en constante transformación, en donde los procesos no pueden ser entendidos como estáticos y concretos. Por tanto, no se pretende determinar las respuestas sino más bien establecer guías, enfocándose en el desarrollo de la creatividad y la capacidad de responder a cambios inesperados (tarea mucho más compleja y difícil de alcanzar). Dentro de este dinamismo, se gestan las experiencias que posibilitan aprendizajes individuales y grupales, procesos y respuestas diversas y creativas en virtud de una vivencia común.Art 07 imagen 9Imagen 9. Inauguración de exposición en el módulo temático Virtualidad, primer semestre de 2014 (fuente: Taller de Introducción a la Arquitectura, UTFSM).


NOTAS AL PIE

1 Un crédito en la UTFSM equivale a tres horas semanales de dedicación del estudiante a la asignatura.
2 Históricamente, las escuelas de arquitectura en Chile realizan un examen de ingreso a los estudiantes que optan por esta carrera. No obstante, esta práctica ha tendido a disminuir debido al gran número 45 de instituciones de educación superior que imparten la carrera. Así, en la actualidad, en la UTFSM no existe un examen específico de ingreso a Arquitectura.
3 R. Barría, entrevista con Romy Hecht, Departamento de Arquitectura, UTFSM, 1999


REFERENCIAS

Bruner, J. S. 2001. El proceso mental en el aprendizaje. Narcea: Madrid.
Bustamante, C. 2010. “Provocando situaciones de aprendizaje.” Materia Arquitectura 1: 25-27.
Duarte, J. 2003. “Ambientes de aprendizaje: Una aproximación conceptual.” Revista Iberoamericana de Edu- cación. (consultado: 29.10.2015).
González, P. y Berho, N. 2010. Percepciones del Taller de Introducción a la Arquitectura en la Universidad Técnica Federico Santa María: Informe de diagnóstico, entrevistas y grupos de discusión, años de ingreso 2006 a 2010. Valparaíso: Universidad Técnica Federico Santa María.
Hertzberger, H. 2008. Space and learning: Lessons in architecture 3. Rotterdam: 010 Publishers.
Iglesias Forneiro, M. L. 2008. “Observación y evaluación del ambiente de aprendizaje en Educación Infantil: dimensiones y variables a considerar.” Revista Iberoamericana de Educación 47 (3). (consultado: 29.10.2015).
Pelfini, A. 2007. “Las tres dimensiones del aprendizaje colectivo.” Persona y Sociedad 21 (3): 75-89.
Ponce Gutiérrez, J. C. 2010. “Prácticas positivas organizacionales y la participación en el liderazgo estudiantil universitario.” Seminario Participación: un abordaje interdisciplinario. Doctorado en Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad Simón Bolívar, s.l.
Solís, R., Berho, M., Koch, M., Rodríguez, F. 2012. Sujeto de aprendizaje: Experiencias metodológicas en Intro- ducción a la Arquitectura 2001-2010. Valparaíso: Universidad Técnica Federico Santa María.
Vigueras, C. 2000. “Importancia de los vacíos de la trayectoria en la enseñanza de la Arquitectura.” En Taller en la enseñanza de la arquitectura, comp. J. Mabardi, 239-249. Concepción: Ediciones Universidad del Bío-Bío.

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